Muere el creador de Los Jueves Flamencos Un discreto adiós para Antonio Benítez

  • El conocido promotor gaditano falleció el mediodía del lunes en el hospital Puerta del Mar tras estar unos días ingresado por un derrame cerebral

El promotor gaditano Antonio Benítez (Cádiz, 1945-2019) El promotor gaditano Antonio Benítez (Cádiz, 1945-2019)

El promotor gaditano Antonio Benítez (Cádiz, 1945-2019) / Jesús Marín

Antonio Benítez, rotundo, brioso, decidido, amado por unos, temido por otros, ha dejado este mundo sin hacer ruido. Una despedida íntima, discreta, como han querido sus familiares, es el último rastro en la tierra del promotor que, aunque pasó sus últimos años desencantado con su ciudad y en horas bajas, llegó a ser uno de los hombres poderosos de este cachito de sur. Uno de esos, de los que mueven los hilos.

“Esta ciudad no me ha tratado bien, yo merecía algo más”, llegó a confesar hace unos años el creador de los Jueves Flamencos, el presidente (casi vitalicio) de la peña Enrique el Mellizo, el fundador de la peña La Estrella y de la Federación de Peñas Gaditanas y directivo del Cádiz C. F. durante algo más de una década, que durante el mediodía de ayer lunes, sobre las dos de la tarde, expiró su último aliento en el hospital Puerta del Mar tras sufrir un derrame cerebral hace unos días que, finalmente, no ha superado.

“La vida es lo más bonito del mundo pero creo que me ha tratado regular; no me siento agradecido”, sería otra de las demoledoras sentencias de un hombre que puso en pie muchos de los grandes festivales flamencos y carnavaleros de nuestra tierra y que sacó adelante a más de uno, y de dos, artistas de su época.

Y más allá... Así Benítez recordaría como uno de los grandes logros de su empresa, Antonio Benítez Producciones, fundada en 1995, la organización del gran espectáculo flamenco del Fórum de Barcelona en 2004. Más de 100 artistas, de Juan Villar a Farruquito; de Antonio El Pipa a Capullo de Jerez, que Benítez convocó para esta gran cita que rememoraría siempre con mucho cariño para, también de forma habitual, rematar el recuerdo con la sentencia “el flamenco aquí ya no es negocio”.

De hecho, Benítez cerró su oficina de representación y vio morir el gran evento de la peña El Mellizo, Los Jueves, que funcionaban desde 1983, al igual que el desaparecido Concurso de Saetas de Cádiz que creó con el también fallecido Jesús García.

Con García también dio forma Benítez a la, entonces, todopoderosa Federación de Peñas Gaditanas, de la que fue secretario general desde su nacimiento en 1974 y en la que el promotor y peñista permanecería ligado hasta mediados de los ochenta. El “alma mater de las cosas de Cádiz” bautizaría Benítez a la entidad en la que, según también decía, se hartó “de hacer favores a la gente y sin ganar un duro”. Por ello, la dejó y dedicó sus esfuerzos a montar su productora.

En esos incombustibles setenta, también se embarcó el gaditano nacido en la calle Sopranis (Sopranis, 11) en la refundación con García de la peña La Estrella a la que le dieron un nuevo enfoque. Ahí nacería su vinculación con el Carnaval con el que le unió ciertos momentos polémicos que ya cabalgan entre la realidad y la leyenda como la acusación de que Benítez influyera en el Jurado del COAC de 1986 con la intención de dejar fuera de los laureles del certamen a ‘Los Cubatas’. “Te juro por la luz que nos alumbra que yo no tuve nada que ver”, mantendría con determinación durante toda su vida el hombre cuyo corazón se dividía entre tres pasiones, el flamenco, el carnaval y el Cádiz C. F.

Antonio Benítez (arriba, tercero por la izquierda) junto al resto de la directiva del Cádiz C. F. de Manuel Irigoyen, presidente incluido, de la que formó parte durante 12 años Antonio Benítez (arriba, tercero por la izquierda) junto al resto de la directiva del Cádiz C. F. de Manuel Irigoyen, presidente incluido, de la que formó parte durante 12 años

Antonio Benítez (arriba, tercero por la izquierda) junto al resto de la directiva del Cádiz C. F. de Manuel Irigoyen, presidente incluido, de la que formó parte durante 12 años

Del club amarillo fue relaciones públicas y responsable de Secciones Inferiores en los tiempos de Manuel Irigoyen, al que veneraba, sí. Pero antes, Antonio Benítez fue futbolista. Jugó en la Unión Deportiva Gaditana, en Rota y en El Balón hasta que, a través de Carlos Medina, amigo que ayer lamentaba muchísimo su muerte, Irigoyen le hizo el ofrecimiento de entrar a formar parte de la directiva del club en la que estuvo 12 años.

Pero si fue una figura destacada en el mundo de los despachos del fútbol, de las entretelas del carnaval y, sobre todo, de la época de mayor fortaleza del asociacionismo y las peñas en la ciudad, por lo que Benítez será más recordado es por su implicación en la defensa y promoción del flamenco gaditano.

En su labor en la peña Enrique el Mellizo fue el responsable de la organización de diferentes encuentros anuales como los Jueves Flamencos (primero en la sede de la entidad, después en el Baluarte de la Candelaria) y del Aula de Cultura de la peña por la que han pasado diferentes grandes figuras de la investigación flamenca.

Del barrio de Santa María, trabajador del suministro de la Armada en un intento de seguir los pasos de su padre, funcionario en la Comandancia de Marina y, después agregado del cuerpo diplomático en Bogotá (Colombia), Antonio Benítez fue un hombre que, bromas de la vida, en vistas de su despedida, nunca pasó desapercibido. 

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