"Ahora he vuelto a no dormir por las noches"

Funcionarios, fiscales y abogados al borde del ataque de nervios denuncian que los juzgados rebosan de casos

Pedro Ingelmo

08 de octubre 2009 - 01:00

Nadie diría que debajo de esa pila de carpetas de cartón verde claro, amarillas y blancas hay una mujer. Parapetada en su trinchera de papelotes, una funcionaria de un juzgado de lo penal de Jerez revive el cuento de la hilandera que lo que hilaba por el día se enredaba por la noche. "¿Tienes un momento?". Con el dedo desciende la montura de las gafas para observar al intruso: "¿Un momento? Hace meses que no tengo un momento".

Delante de ella hay una carpeta blanca. Tiene importancia. Hay un tipo en prisión que depende de que ella realice todos los trámites burocráticos a tiempo. Que esté sobre su mesa garantiza que esta noche este hombre desconocido no duerma en la trena. Al lado, hay carpetas que tienen una etiqueta en la que se lee Urgente. En las cordilleras de papel que diseñan la orografía del juzgado hay decenas de etiquetas con el papel rojo de Urgente. "Es que te pones a mirar y gran parte del trabajo que nos llega es urgente".

Los funcionarios de este juzgado de lo penal de Jerez te atienden amablemente, pero siguen a lo suyo. Se nota que saben hacer varias cosas a la vez. Introducen en los ordenadores dato tras dato. Son ellos, los funcionarios, los que están creando un fondo informático. El Word, el correo electrónico, el Office y los programas de archivo son aplicaciones antiguas, de uso común en cualquier empresa, pero suponen una tecnología puntera en los juzgados. La justicia andaluza esquilma los bosques canadienses con sus toneladas de papel. "Todo esto es arcaico".

"Ahora he vuelto a no dormir por las noches", cuenta Marga, con casi 18 años en la profesión. Ha vivido malas etapas en sus tiempos en los juzgados de instrucción, luego todo se relajó un poco y, de nuevo, el insomnio asalta. "Pero ahora es peor. Estás dormida, profundamente dormida, y abres los ojos de repente: ¿hice esto o tal otro con esa orden de alejamiento? Ah, sí, al final lo hice. Y te vuelves a dormir. Al rato, otra cosa te asalta. Tienes los papeles todo el día en la cabeza. Me quita un el sueño que se traspapele un caso urgente".

Uno de los picos más altos de la cordillera está en una mesa de la esquina. Contabilizo unas noventa carpetas. Son las que han llegado de Fiscalía en sólo dos días. "Antes eran los robos, pero ahora es la violencia de género. Hay cientos de casos de violencia de género que hay que mirar, que hay que examinar. Y ahora nos cae también todo lo relacionado con seguridad vial, que son otros cientos y cientos. Además, llevamos los juicios rápidos, donde muchas veces relizamos todo el papeleo antes incluso de que nos haya llegado el procedimiento. Los juicios rápidos, lo dice su nombre, son rápidos y, por tanto, tienen preferencia, igual que tienen preferencia los de violencia de género y los de tráfico. Todo tiene preferencia, todo es urgente". Es un juzgado que apenas tiene retrasos. Y este juzgado, a día de hoy, tiene pendientes 600 ejecutorias.

El caso Mari Luz, por el que un juzgado de Sevilla puso en libertad al que sería asesino de una niña onubense, es tema tabú. No se menciona, pero planea. "Intentas que no se te escape nada. Pones los papelitos de urgente en la carpeta, pones alertas en el ordenador, intentas tener a todo el mundo en la cabeza, pero estás en tu casa, con tu familia, intentando relajarte y todos esos nombres te van acompañando", dice otra funcionaria que asegura sentir un placer malsano con su trabajo. "Es un trabajo muy bonito, un trabajo que me gusta, pero no me dejan disfrutarlo". En este juzgado todo los funcionarios piensan lo mismo: hacen falta uno o dos juzgados más de lo penal "y, aún así, ya veríamos" porque a las espaldas de Marga hay más y más carpetas que se suman a las de las mesas. "Nos cuesta la misma vida y nosotros estamos señalando para abril..." En uno de los juzgados andaluces con menos retrasos.

En la fiscalía compiten en altura con los montes más elevados del juzgado de lo penal. "Un burro es un burro y carga lo que puede cargar un burro. Hay burros que pueden cargar el doble, pero si cargas el triple, te cargas al burro. ¿Qué se gana si se crean más juzgados y los fiscales siguen siendo los mismos? El embudo sigue en su sitio". Los fiscales de la provincia son los que califican toda esa catarata de papeles que llegan a los juzgados de lo penal. Uno de ellos ya ha sido apercibido por familiares y amigos. Ocho de la tarde de un domingo: "No te digo que te bajes a tomar algo porque estarás con tus papeles". "Espera un ratito y estoy con vosotros", dice confiado. Al rato, son las diez de la noche y ya no es hora de tomar nada. El fiscal que lo cuenta acaba de percatarse de que acaba de perder otro domingo con 'sus papeles'. "¿Quieren que esto funcione? Que nos den los medios que tiene Hacienda. ¿Nos los van a dar? Ya verás como no los dan. Existe la idea de que los fiscales nos dedicamos a acusar en los juicios y punto. Detrás de eso hay un trabajo de papeleo inmenso. Lo que llega a juicio es sólo un 30% de lo que cae en nuestras manos".

Jesús, abogado especializado en mercantil, conoce la saturación de esos juzgados. "Están tardando en Cádiz hasta dos meses en admitir un concurso de una empresa. Y esto es en Cádiz, donde el juzgado de lo mercantil echa horas y horas. En Sevilla he visto hasta cinco meses de desfase en algo que debería ser inmediato. En ese tiempo, una empresa que está hasta las cejas, tiene que seguir toreando. La Justicia funciona bien, pero su administración es un desastre ".

La Administración, cuenta este abogado, solucionó sus problemas rebajando los plazos. Así de sencillo. Hágase más rápido, dijo. "Y ellos pueden decir que se haga todo lo rápido que ellos quieran, pero lo único que consiguen es que los jueces, para no pillarse los dedos, fechen una sentencia en el plazo indicado, pongamos en junio, pero la notificación, que es lo que importa, llegará en septiembre. El juez data la sentencia y luego la redacta. Es un plazo artificial y una 'agilización" artificial".

Este relato de hechos debe llevar a una conclusión, a una sentencia. Hoy hay huelga de jueces. ¿Qué les parece? El fiscal resume: "Hombre... está feo". Los funcionarios se encogen de hombros: "Hombre, algo hay que hacer" . El abogado se sonríe y contesta al estilo Boskov: "Ellos lo hacen por lo que lo hacen, aunque hay jueces y jueces..."

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