Desmovilización general. Por Fernando Santiago

DESMOVILIZACIÓN GENERAL

Hemos retrocedido 50 años en el servicio ferroviario, vuelta al Tren del Botijo, de cuando aquel torero iba por el andén de la Estación de Atocha y la máquina le soltó un chorro de vapor, a lo que respondió “los cojones en Despeñaperros”, el Rápido y el Expreso tardaban 12 horas entre Cádiz y Madrid, se veía el Talgo como la modernidad porque solo tardaba ocho. Hasta hace poco se podía coger el Alvia en Cádiz y estabas en Madrid al cabo de algo más de cuatro horas, y si había retrasos te devolvían el importe del billete. Ahora para ir desde Cádiz a Madrid puedes tardar, mínimo, ocho horas, con transbordos para tomar un autobús. Dijo Oscar Puente que vivíamos el mejor momento del servicio ferroviario en España, un mes antes del accidente de Adamuz, se ve que es gafe. Hay veces que lo peor no es siquiera el tiempo que tarda el tren en llegar a Madrid, sino la gente que habla por el móvil a voz en grito conversaciones que duran horas, por desgracia se ha perdido la costumbre de la lectura. Por si fuera poco es raro que no vaya en el vagón algún niño dando gritos o haciendo el gamberro mientras los padres miran para otro lado, lo mismo que se han puesto en el AVE vagones silenciosos donde está prohibido el uso del móvil, debería haber vagones sin niños. El silencio es algo maravilloso. En esos momentos estaría a favor de que a cada niño le den una pantalla para que permanezcan en silencio, a pesar de la opinión de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno se fue a Dubai para anunciar, en inglés , que iba a promover una ley que impidiese a los menores de 16 años acceder a las redes sociales, medida sorprendente porque el Gobierno no es capaz de sacar en el Parlamento ni los presupuestos generales del estado. Este anuncio ha provocado un enfrentamiento de Pedro Sánchez con los dueños de las empresas tecnológicas que no sé en qué va a beneficiar a los españoles, aunque los cientos de asesores de los que dispone en la Moncloa deben estar contento con esa imagen de David contra Goliat, del presidente que se enfrenta a los tecnooligarcas , todo de mentirijillas porque la ley anunciada no se aprobará jamás, aparte de que las empresas del sector podrán atender a los menores desde servidores en otros países. Pedro Sánchez se debe ver a sí mismo como una mezcla de Robin Hood y José María el Tempranillo . El problema de los menores con las redes es asunto de las familias, son los padres los que deben restringir el uso del móvil a los menores en lugar usar las pantallas como guarderías, si ellos están hartos de sus hijos, peor los demás.

Fernando Santiago

stats