Los trucos definitivos para calentar la casa en invierno sin dispara la factura de la luz
Aprovechar el calor natural, mejorar el aislamiento y usar la calefacción con cabeza son las claves para mantener el hogar óptimo para el frío
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El invierno llega y las temperaturas bajan considerablemente dejando miles de casas con una sensación térmica que en algunos casos no se diferencia mucho de la que se viven en el exterior. Calentar el domicilio se vuelve prioritario para miles de familias, aunque el aumento en el precio de la electricidad y el gas provocan muchos quebraderos de cabeza para muchas personas.
Hay quienes deben buscar alternativas más eficientes para mantener el confort térmico sin que la factura se convierta en un problema. Expertos en energía y sostenibilidad coinciden: no todo pasa por encender la calefacción durante horas.
Aprovechar el sol: una fuente de calor gratuita
Uno de los gestos más sencillos —y eficaces— es sacar partido a la radiación solar. Subir persianas y abrir cortinas durante las horas centrales del día permite que el sol caliente de forma natural el interior de la vivienda. Este calor se acumula en suelos, paredes y muebles, ayudando a mantener una temperatura más estable.
Eso sí, cuando cae la noche, el consejo es justo el contrario: bajar persianas y cerrar cortinas gruesas para evitar que el calor acumulado se escape por las ventanas.
El aislamiento, clave para no perder calor
Gran parte del calor que se genera en una vivienda se pierde por puertas y ventanas mal selladas. Pequeñas rendijas pueden provocar pérdidas térmicas importantes. Colocar burletes en puertas y ventanas es una solución barata y fácil que mejora notablemente la eficiencia del hogar.
También conviene revisar cajones de persianas, marcos de ventanas y paredes orientadas al norte, ya que suelen ser los puntos más fríos de la casa.
Trucos científicos que funcionan
La ciencia también tiene su papel en el ahorro energético. Colocar alfombras en suelos fríos ayuda a conservar el calor, especialmente en viviendas con suelos de baldosa o mármol. Del mismo modo, redistribuir los muebles para no bloquear radiadores permite que el calor se expanda mejor por la estancia.
Otro consejo práctico es cerrar las habitaciones que no se usan. De este modo, se concentra el calor en los espacios habitables y se reduce el consumo energético.
Ventilar sí, pero con control
Ventilar la casa es necesario incluso en invierno, pero hacerlo durante demasiado tiempo enfría innecesariamente el hogar. Los expertos recomiendan abrir las ventanas entre 10 y 15 minutos al día, preferiblemente a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior es más seco.
Esta práctica renueva el aire sin enfriar en exceso las estancias, evitando además problemas de humedad y condensación.
Uso eficiente de la calefacción
Cuando no queda más remedio que encender la calefacción, hacerlo de forma responsable marca la diferencia. Mantener el termostato entre 19 y 21 grados es suficiente para garantizar el confort. Cada grado adicional puede incrementar el consumo hasta un 7%.
Además, realizar un mantenimiento periódico de la caldera mejora su rendimiento y reduce el gasto energético, alargando también su vida útil.
Pequeños gestos, grandes resultados
Encender velas, cocinar platos calientes o incluso usar mantas térmicas son recursos que ayudan a generar sensación de calor sin aumentar el consumo eléctrico. Son soluciones sencillas que, combinadas, pueden suponer un ahorro significativo a final de mes.
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