Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Muchas han sido las falsas alarmas y muchos los desmentidos a los fakes que se han multiplicado en los últimos meses. La reina Isabel II, sobre todo a partir de que cogiera el Covid, se ha convertido posiblemente en uno de los personajes públicos que más ha "muerto" y "resucitado" últimamente.
Por si sí o por si no, en Reino Unido prefieren tenerlo todo bien atado para que nada falle. Y para ello lleva años con un protocolo más que previsto, aunque en permanente cambio, y detallado sobre la manera en la que se daría a conocer el fallecimiento de la longeva reina así como detalles como la fecha de su enterramiento o del inmediato nombramiento de su hijo y sucesor, como nuevo regente de Reino Unido.
Estos planes han permanecido en el más estricto de los secretos pero como lleva tanto tiempo dando sustos y han sido tantos los miembros del parlamento que han pasado por el poder que el secreto se ha ido filtrando poco a poco, de manera que no hay británico que no sepa en qué consiste ese protocolo.
“El puente de Londres ha caído”. Esta será la frase que deberá salir de la boca del secretario personal de la reina cuando sus médicos decreten su fallecimiento. Este cargo de confianza se encargará de llamar personalmente al primer ministro para darle a conocer la noticia.
De hecho, es más, la muerte de cada uno de los miembros de la casa real lleva intrínseca una frase que activará y encadenará todo los montajes y hechos que deberán ir llegando a lo largo de los próximos días del fallecimiento de Isabel II.
El primer ministro dará a conocer en cascada a sus parlamentarios al triste noticia con una frase también ya planificada: “Acabamos de ser informados de la muerte de Su Majestad la Reina. Se ruega discreción”.
De inmediato, todas las banderas de Whitehall -la zona parlamentaria- quedarán a media asta.
Los ciudadanos británicos conocerán la noticia a través de una notificación oficial emitida directamente por la Casa Real. A su vez se procederá a anunciar un minuto de silencio a nivel nacional y el Ministerio de Defensa disparará salvas desde diversas ubicaciones.
El protocolo tiene incluso un apartado exclusivo para las redes sociales, con la estricta prohibición de retuitear nada en cuentas oficiales así como incluir algún mensaje considerado no urgente y el negro lucirá en todos los perfiles sociales del Gobierno, así como la página web oficial de la familia real.
El príncipe de Gales, primero en la sucesión al trono, dirigirá un discurso a la nación a las seis de la tarde, y será proclamado soberano a las diez de la mañana del día después del fallecimiento. Además, en los días previos al funeral realizará una gira por todo el Reino Unido, comenzando en Escocia y finalizando en Gales.
Dos días después del fallecimiento de la reina Isabel II, que ahora tiene 95 años de edad, el ataúd con la reina regresará al palacio de Buckingham, y en el quinto día saldrá en procesión hasta el palacio de Westminster, donde permanecerá hasta el octavo día en un féretro abierto al público durante 23 horas al día.
El décimo día se declarará jornada festiva en la que toda la ciudadanía se volcará con el funeral de estado, cuyo acto central tendrá lugar en la Abadía de Westminster. La monarca será enterrada en la Capilla Conmemorativa del Rey Jorge VI del Castillo de Windsor, junto a su esposo, el recientemente fallecido duque de Edimburgo.
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