Consumo

¿Por qué faltan cubitos de hielo en bares, tiendas y supermercados de Cádiz?

Un cartel que avisa de los límites en la venta de hielo a los clientes

Un cartel que avisa de los límites en la venta de hielo a los clientes / D.C.

La compra de una bolsa con cubitos de hielo para refrescar las bebidas en plena ola de calor es toda una odisea estos días. Pese a que es un producto básico, imprescindible del verano en cualquier día de playa, barbacoa o jornada intensiva con amigos, lo cierto es que adquirir cubitos de hielo no es tan fácil en este inicio de agosto.

Una vuelta por cualquier barrio para comprar una bolsa de hielo es una tarea para la que hay que armarse de paciencia. En el caso de tiendas de ultramarinos, los vendedores lamentan no disponer el artículo y avisan sobre los problemas para abastecerse que están teniendo. En el caso de los bares, reconocen contar con algunos cubitos disponibles pero tienen miedo a quedarse sin ellos y no poder servir las bebidas bien refrigeradas a sus clientes. Por lo que rechazan, en la mayoría de casos, la venta al público.

En cuanto a los supermercados, la existencia depende de la hora del día, complicándose más la consecución de este producto cuanto más avanza la tarde. De hecho, en algunos lugares incluso ya existe un mensaje específico a los clientes para avisarles de una limitación temporal de cinco bolsas por persona.

¿Por qué la oferta de hielo es tan escasa?

La sorpresa de muchos usuarios es mayúscula. El desplazamiento rutinario de bajar un segundo al establecimiento más cercano al domicilio puede convertirse en toda una ronda de reconocimiento por todas las tiendas y bares del barrio. ¿Qué ocurre exactamente? ¿Cuáles son las explicaciones?

Los principales factores que explican esta situación son la crisis energética, la inflación y la demanda propia del verano. Este cóctel fatal afecta directamente a la producción y distribución de hielo, lo que hace que repercuta directamente en cuántas cantidades solicitan los establecimientos y en el precio al cliente. De modo que, en plena temporada alta de la demanda de hielo, hay menos bolsas de hielo que vender y más caras. Incluso las empresas dedicadas específicamente a la venta y distribución de hielo están en apuros, ya que deben asumir altos costes para poder ofrecer hielo a los bares.

Una circunstancia que beneficia a los productores de hielo. Nuestra compañera Gloria Sánchez-Grande de Europa Sur habló con la fábrica Procubitos, una de las más grandes del país y que está establecida en San Roque. Para este reportaje, contactó con Carlos Ramírez, director de marketing de Procubitos Europe. Ramírez sitúa el problema de escasez en "la subida bestial de los costes energéticos, la mayoría de los fabricantes ni siquiera pudieron hacer y almacenar hielo durante buena parte del invierno", que es lo que tradicionalmente se practicaba en el sector. Al no poder anticiparse a esa etapa de mayor consumo, ahora hay una sobredemanda que está muy por encima de la oferta que permite los tiempos de producción

Para Ramírez, los costes de electricidad, plásticos y logística se han incrementado para ellos. De ahí que sus márgenes de beneficio no sean tan altos como se puede pensar. Y estima que el coste del cubito para la hostelería solo ha subido de 2 a 3 céntimos.

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