Cádiz

Incertidumbre en el comercio de Cádiz por las restricciones del plan energético de ahorro del Gobierno

  • Cádiz Centro Comercial Abierto teme que la adaptación genere gastos extraordinarios en algunas tiendas

  • La asociación del casco histórico reclama “indicaciones precisas” para su aplicación

  • La hostelería asume la limitación a 27 ºC del aire acondicionado y el cierre de puertas

La empleada de una librería regula la temperatura del aire acondicionado.

La empleada de una librería regula la temperatura del aire acondicionado. / Germán Mesa

Las medidas de ahorro energético ordenadas por el Gobierno para reducir el consumo con el fin de atenuar el impacto de la guerra de Ucrania han sido acogidas con normalidad en el sector hostelero gaditano y con bastante incertidumbre en el comercio del casco histórico, que está a la espera de conocer con detalle el alcance de las restricciones y si se aplicarán por igual en todas las comunidades autónomas, pese a las notables diferencias climatológicas entre todas ellas. Sobre todo por el incremento del gasto que pudiera suponer para muchos comerciantes adaptar sus locales.

En principio estas medidas de ahorro se aplicarán solamente a “edificios administrativos, comerciales y culturales e infraestructuras de transporte de viajeros” y comprenden la limitación del aire acondicionado a un máximo de 27 ºC, la calefacción a 19 ºC, el cierre permanente de puertas de los establecimientos, la instalación de medidores de temperatura y humedad visibles al público y el apagado de escaparates a partir de las 10:00 horas, entre otras. Entrarán en vigor una semana después de su publicación ayer en el BOE y estarán vigentes hasta el 1 de noviembre de 2023.

“Estamos a la espera de conocer con más detalle el alcance de las restricciones y, sobre todo, de indicaciones de cómo se aplicará una norma que obliga a trabajar a 27 ºC a toda España”, comenta a este periódico la gerente de Cádiz Centro Comercial Abierto, Beatriz Gandullo. “Lo del apagado de los escaparates a partir de las 22:00 horas no me parece mal como medida solidaria de ahorro en el contexto europeo, añade. “Pero obligar a la instalación de puertas que no dejen escapar el aire en pleno agosto, con el gasto extraordinario que puede suponer para algunos, con la situación que tiene ahora mismo el comercio, que no es buena, la verdad es que no lo veo”, opina.

El empleado de un bar restaurante ajusta la temperatura del local. El empleado de un bar restaurante ajusta la temperatura del local.

El empleado de un bar restaurante ajusta la temperatura del local. / Germán Mesa

“Hay algunos establecimientos que no tienen puerta, sino la baraja levantada y una cortina de aire. No está todavía claro cómo tendrán que adaptarse. Hay muchas incógnitas que tendrán que ir resolviendo. Porque hace poco el Ministerio de Trabajo nos enviaba una notificación para que extremásemos precauciones respecto a la ola de calor. Creo que las directrices tienen que ser mucho más claras. Todo lo que sea incurrir en más gastos es malo, sobre todo ahora en julio, que debemos estar centrados en las ventas, que luego el otoño y el invierno son muy caros”, concluye la gerente.

Más ajustes, esta vez en una tienda de bolsos. Más ajustes, esta vez en una tienda de bolsos.

Más ajustes, esta vez en una tienda de bolsos. / Germán Mesa

“Bueno, ya existía una normativa que limitaba la temperatura entre los 26 ºC y los 21 ºC. Lo que han hecho es subir un grado más hasta los 27 ºC”, recuerda Antonio de María, presidente de Horeca. “En principio nosotros no vemos mayor problema. Lo único es que en algunas encuestas algunos clientes han dicho que si entran en un establecimiento y no están a gusto, se marcharán. Creo que es asumible y razonable, más aquí en Cádiz. En Madrid, en los sitios cerrados, en verano te mueres de frío y en invierno de calor. Eso es una burrada.”, argumenta De María.

No vemos que vaya a tener mayor incidencia, salvo que la clientela tiene que colaborar. Ya no es como antes, que cualquiera llegaba pedía que pusiesen más fuerte el aire. En este sentido, desde Horeca hacemos un llamamiento a esa colaboración por parte de la clientela, para que sea solidaria y entienda que en estas circunstancias es lo correcto”, añade. “No vemos que sea una medida que vaya a perjudicar a la hostelería. Al contrario, nos va a salir más barata la factura de la luz que, como sabemos, está por las nubes”, concluye el presidente de Horeca.

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