El parqué
Rebote generalizado
El precio de la vivienda y el alquiler impiden que muchos jóvenes puedan independizarse, por esta razón hay quienes tienen la oportunidad de irse a vivir a la segunda residencia de sus progenitores evitándose así tener que pagar ningún tipo de alquiler. No obstante, todo esto puede cambiar de manera inmediata, ya que Hacienda podrá exigir impuestos por este tipo de beneficio.
Convivir en la vivienda familiar principal no supone ningún problema. Pero cuando se trata de una segunda residencia, el uso sin pagar alquiler puede considerarse un beneficio económico. Según la Agencia Tributaria, si los padres renuncian a cobrar un alquiler por un inmueble que podrían alquilar, esto podría interpretarse como una donación encubierta o una renta imputada. En esos casos, tanto hijos como padres podrían tener que declarar algo que antes pasaba desapercibido.
Expertos fiscales explican que cuando un inmueble no se utiliza como vivienda habitual y se cede gratis, Hacienda puede verlo como un ingreso o una donación indirecta. Esto no significa que todas las familias tengan que pagar.
Además, los padres podrían tener que declarar esa vivienda en su renta como si estuviera vacía o "cedida a otra persona". Esto genera un ingreso ficticio que puede aumentar su factura de impuestos anual.
Hay dos formas principales de tributación:
Los expertos aconsejan formalizar la situación para no tener sorpresas
Por el momento sigue siendo seguro que los hijos puedan convivir con sus padres en el domicilio familiar sin que suponga un desembolso de dinero para sus progenitores. Hacienda se centra, actualmente, en los inmuebles que no forman parte de la vivienda habitual y que son usados como segunda residencia.
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