Grazalema: el pueblo levantado sobre un karst antiguo que hoy no puede absorber más agua

El subsuelo kárstico del municipio, saturado tras la borrasca Leonardo, explica la evacuación total por riesgo de hidrosismos y corrimientos de tierra

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El despliegue para salvar al pueblo de Grazalema

Una panorámica de Grazalema
Una panorámica de Grazalema / Ramón Aguilar

Grazalema atraviesa uno de los episodios más delicados de su historia reciente. Tras el paso de la borrasca Leonardo, el municipio ha quedado completamente evacuado ante el riesgo de hidrosismos y corrimientos de tierra. La cantidad de lluvia acumulada ha superado la capacidad del terreno, provocando anegaciones generalizadas y situaciones insólitas en viviendas, donde el agua ha llegado a brotar por enchufes, suelos y desagües.

Lo que está ocurriendo en estos momento en Grazalema tiene una explicación que va más allá de la meterología actual y tiene que ver con la geología del lugar y del tipo de terreno sobre el que se asienta el casco urbano.

Un pueblo sobre una gran cadena caliza

Grazalema forma parte de un amplio eje montañoso calizo que se extiende desde el norte de la provincia de Cádiz hasta el sector occidental de Granada. Este corredor natural incluye sierras tan conocidas como Grazalema, Ubrique, Líbar, Endrinal o el Torcal de Antequera, todas ellas integradas en el Subbético Interno de la Cordillera Bética.

Estas montañas están formadas mayoritariamente por rocas calizas de origen jurásico y cretácico, creadas hace millones de años en antiguos fondos marinos. La colisión de placas tectónicas durante el Mioceno provocó su levantamiento, plegado y fracturación, dando lugar al relieve abrupto que hoy define esta zona de Andalucía. DEsde entonces, el agua ha sido el gran protaginista de moldear este paisaje.

Qué es un sistema kárstico

El karst es un tipo de paisaje que se forma cuando el agua disuelve lentamente rocas solubles, especialmente la caliza. La lluvia, al mezclarse con dióxido de carbono, adquiere una ligera acidez que le permite disolver el carbonato cálcico de la roca.

Este proceso, que se desarrolla durante miles o millones de años, genera formas muy características. En superficie aparecen dolinas, lapiaces o depresiones, mientras que bajo tierra se crea una compleja red de galerías, simas y cavidades. En zonas muy fracturadas, como Grazalema, el agua se infiltra con especial facilidad. El problema surge cuando ese sistema subterráneo se satura.

Cuando el suelo deja de tragar agua

Tras varios días de lluvias constantes y en grandes cantidades, el subsuelo kárstico de Grazalema ha alcanzado su límite. El terreno ya no puede absorber más agua y esta comienza a comportarse de forma imprevisible, ascendiendo por grietas y cavidades hasta salir a la superficie.

Este fenómeno explica por qué muchas calles permanecen inundadas y por qué el agua ha emergido dentro de viviendas. No se trata solo de acumulación superficial, sino de un sistema subterráneo colapsado, que devuelve el agua por los mismos caminos por los que normalmente la filtra.

El paleokarst de Grazalema

Grazalema se asienta, además, sobre un paleokarst, considerado el mejor ejemplo de karst antiguo de la provincia de Cádiz. Los estudios geológicos indican que este sistema se formó en dos grandes etapas: una durante el Jurásico medio-superior y otra en el Cretácico inferior.

Paleokarst en las calizas jurásicas, sobre las que se asienta el pueblo de Grazalema, cubierto por las margas cretácica
Paleokarst en las calizas jurásicas, sobre las que se asienta el pueblo de Grazalema, cubierto por las margas cretácica / Joaquín Rodríguez Vidal

En ambos periodos, la caliza quedó expuesta a procesos de disolución. Posteriormente, las cavidades y formas creadas fueron rellenadas por sedimentos como fangos carbonatados, margas y arcillas, que hoy actúan como materiales inestables cuando se saturan de agua.

Todo el conjunto fue después plegado y fracturado durante la Orogenia Alpina, aumentando la complejidad del subsuelo que existe bajo el pueblo actual.

Un riesgo invisible

Grazalema es un municipio acostumbrado a convivir con la lluvia. Su historia, su urbanismo y su paisaje están ligados al agua. La situación actual ha puesto de manifiesto que el verdadero riesgo no siempre está en lo que se ve en la superficie, sino en lo que ocurre bajo los pies. Un subsuelo kárstico saturado convierte la permanencia en el pueblo en un peligro real, y por eso la evacuación ha sido una medida necesaria para no tener que lamentar daños mayores.

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