La colmena
Magdalena Trillo
¿‘Tradwives’?
El óxido nitroso, conocido como “el gas de la risa”, se ha convertido en una droga de moda
en Europa, barata y popular entre los jóvenes. Como todos los estupefacientes, su consumo tiene una cara B, puede conllevar graves secuelas neurológicas y a veces permanentes, según la revista 'Canadian Medical Association Journal'.
El óxido nitroso es un gas que ha estado muy presente desde su descubrimiento en el
siglo XVIII. Su consumo se remonta a más de 200 años. Sin embargo, en los últimos años se ha convertido en motivo de preocupación debido a su alta disponibilidad.
Este gas es un anestésico utilizado en ocasiones en procedimientos pediátricos y dentales. Su facilidad de adquirir a través de internet, su bajo coste y el "colocón rápido" que provoca son los motivos de su éxito entre la juventud. Según la Encuesta Mundial sobre Drogas de 2021, el 10% de los encuestados indicaron haber consumido la droga el año anterior.
Al ser un gas muy soluble y de absorción rápida se difunde por el sistema nervioso central
de manera inmediata tras su inhalación, produciendo los efectos en menos de un minuto
y con una duración máxima de 15 a 45 minutos, dependiendo de la dosis inhalada.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) estima que su
uso no médico representa un riesgo para la salud.
El óxido nitroso lleva asociados riesgos, como el de asfixia, debido a su naturaleza
de gas licuado comprimido. Al funcionar como anestésico disociativo, también puede
provocar alucinaciones, vocalización incontrolada, alteraciones de la percepción, desorientación espacial y temporal o reducir la sensibilidad al dolor.
Puede llevar a graves problemas de salud, especialmente por el hecho de conllevar falta
de oxígeno al cerebro, lo que puede implicar desde desmayos hasta paradas respiratorias.
El consumo continuado puede dañar la médula espinal y llegar a provocar la muerte.
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