La finca Cantora sale a subasta: Isabel Pantoja debe hacer frente a las deudas que tiene y vende el legado de Paquirri
El cortijo que ha estado vinculado a la tonadillera y el torero pasa a entrar en un proceso de subasta por una deuda millonaria
Isabel Pantoja "desmantela" Cantora, la mítica finca que compró Paquirri en Cádiz
La finca Cantora, uno de los lugares más reconocibles de la crónica social española, salió a subasta tras la acumulación de deudas vinculadas a la propiedad. El inmueble, ligado durante décadas a Isabel Pantoja y a la memoria de Paquirri, deja de ser un refugio familiar para convertirse en un activo en proceso de ejecución bancaria.
La decisión llega después de varios años de impagos de la hipoteca asociada a la finca. La cantidad pendiente supera los 2,2 millones de euros, según fuentes próximas a la exclusiva que ha publicado la revista Lecturas. La entidad financiera ha activado el procedimiento para recuperar el dinero a través de la venta forzosa del inmueble.
Cantora no es una propiedad cualquiera. Está situada en el término municipal de Medina Sidonia (Cádiz) y cuenta con cientos de hectáreas de terreno rústico, además de la casa principal. Durante años fue el centro de la vida familiar y escenario de numerosas apariciones públicas y reportajes. También ha sido pieza clave en la polémica herencia de Paquirri.
La caída de un símbolo familiar
El cortijo fue adquirido por el torero en los años 80 y pasó después a manos de su viuda y de su hijo, Kiko Rivera. Con el tiempo se convirtió en mucho más que una finca: era un lugar cargado de valor sentimental y también de peso mediático.
Sin embargo, la situación económica de la propiedad llevaba tiempo siendo delicada. Las cuotas mensuales de la hipoteca de 12.000 eruos dejaron de abonarse durante 5 años. Esa acumulación desembocó en la ejecución de la garantía y en la apertura del proceso de subasta.
El precio de salida sería muy inferior al valor que se manejó en anteriores intentos de venta. Al parecer, la subasta se lanzará por un importe que rondaría el millón de euros, muy por debajo de su valor de mercado y de los más de cuatro millones de euros por los que se había intentado vender previamente.
Tensiones añadidas en la familia
La salida a subasta vuelve a colocar el foco en la relación entre Isabel Pantoja y su hijo. Kiko Rivera posee una parte de la propiedad y, según distintas informaciones, ha iniciado movimientos legales tras conocer el proceso. No es la primera vez que Cantora provoca un choque entre ambos.
En los últimos años, la finca ha estado en el centro de reproches públicos, disputas por la herencia y desacuerdos sobre la gestión del patrimonio. Todo eso ha pesado también en la imposibilidad de cerrar una venta pactada.
Fuentes del entorno aseguran además que el estado actual de la vivienda principal es deficiente, con importantes necesidades de reforma. Eso complica aún más cualquier operación rápida en el mercado abierto.
La subasta marca, en la práctica, el final de una etapa. Cantora ha sido durante más de cuatro décadas parte inseparable de la historia personal y artística de Pantoja. Ahora, ese legado entra en una nueva fase, lejos del control directo de la familia y pendiente de encontrar nuevo propietario.
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