"Creía que había salido del armario", Iñaki Urdangarin y sus meses clandestinos con la infanta Cristina
El ex duque de Palma presenta su libro 'Todo lo vivido' en 'Lo de 'Evole'
Iñaki Urdangarin y los motivos por los que rompió su matrimonio con la infanta Cristina
Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia, espectadores de lujo en partido de Pablo Urdangarin
Iñaki Urdangarin ha roto un silencio de años con la publicación de sus memorias, tituladas Todo lo vivido. El exd uque de Palma se ha sometido a la preguntas de Jordi Évole en una entrega doble de Lo de Évole emitida este domingo. En una conversación frente a frente, en sendos sillones, Urdangarin ha desgranado sus recuerdos con cierta contención y con sobriedad. En todo momento a su ex mujer la llamó "doña Cristina" y Évole le insistió en preguntas personales sobre sus vivencias dentro de la familia real con una curiosidad chafardera. El ex duque ha vuelta a lamentarl ostracismo absoluto que siguió al estallido del caso Nóos y justificó algunas de sus decisiones.
En todo momento Urdangarin ha querido ser respetuoso con su ex esposa, a quien definió como "una mujer cercana, inteligente y bondadosa" y expresó gratitud p hacia la madre de sus hijos, destacando especialmente su valentía al apostar por él en el dificil contexto de su juicio.
Sobre sus semanas de "clandestinidad", los ocho meses previos al anuncio de su compromiso con la infanta Cristina en abrirl del 97, y tras conocerse en los Juegos Olímpicos de Atlante, el entonces medallista de balonmano y jugador del FC Barcelona, recuerda que no se le hizo largo el tiempo y que esquivaba todo lo posible a amigos y familiares, buscando tiempo para estar con la infanta. Solo un amigo, Jaume, se alertó por este comportamiento huidizo de Iñaki. "Pensó que había salido del armario", o que "estaba pasando por un proceso" de depresión o meditación, admite. Fueron unos meses marcados por la incomodidad de la ocultación y que tuvo ciertas secuelas entre amistades.
La logística de aquel romance secreto revela la magnitud de lo que suponía esta nueva etapa en su vida. Los encuentros requerían un modus operandi casi policial, con furgonetas de seguridad recogiéndole en el Palau Blaugrana y esperas estratégicas. El objetivo era confirmar que las zonas estaban limpias de presencia ajena antes de permitirle acceder al apartamento de la Infanta. Esta falta de naturalidad fue descrita por el invitado como una carga constante, señalando que lo normal es no tener que recurrir a tales estrategias para ver a una pareja.
Tras saberse quién era su novia, Urdangarin ha recordado a su padre, fallecido, quien le avisó de que estaba entrando en un ambiente sumamente complicado.
La entrada oficial en la familia de don Juan Carlos fue planificada por la infanta Cristina, quien decidió que las presentaciones se realizaran por separado para mitigar la presión del momento. El primer contacto se produjo un sábado por la noche con la reina Sofía, un encuentro que Urdangarin calificó de "muy bueno". La curiosidad de la Reina por el mundo del deporte facilitó una conexión inmediata con quien sería su yerno, un vínculo con especial afecto y respeto profesional. Ese nexo con doña Sofía se mantuvo incluso en los momentos más oscuros de su trayectoria judicial. Urdangarin destacó en Lo de Évole el gesto que la Reina tuvo en 2012, cuando viajó a Washington para arropar a la familia en pleno escándalo de corrupción. Para el vitoriano aquel viaje fue un espaldarazo personal que valora cuando en aquel momento no era popular hacerse una foto con él. Califica la actitud de su entonces suegra como ejemplarizante como madre y abuela.
Sobre la figura de don Juan Carlos, la descripción fue la de un hombre de trato cercano con quien era fácil encontrar canales de comunicación gracias a su afición compartida por el deporte. El ex duque admitió haber reído mucho con él a lo largo de los años, confirmando la faceta distendida del monarca en el ámbito privado. Sin embargo la cercanía se transformó en un frío distanciamiento tras su imputación. En la actualidad, la relación con el rey emérito se limita a una cordialidad protocolaria marcada por llamadas telefónicas en fechas señaladas como Navidades. Urdangarin asegura que sigue interesándose por la salud de don Juan Carlos a través de lo que le comunican sus propios hijos.
Se retiró del deporte en activo en 2000, tras hacer pleno de siete títulos con su club y otra medalla olímpica. Era un buen momento para dejar todo "en lo alto" pero el ex jugador reconoce que pudo precipitarse y haber apurado más su momento en la élite. Al reinventarse como directivo la vida le cambió drásticamente y fue entonces cuando fue tomando decisiones sin calcular los riesgos.
Tras estallar el caso Nóos el deportista Urdangarin relató cómo él y su entonces esposa se sintieron solos y apartados de una estructura que, hasta entonces, les había integrado plenamente. Este sentimiento de aislamiento marcó el fin de una era de esplendor para los duques de Palma, transformando su presencia en las reuniones familiares en una situación de incomodidad insostenible.
Esta extensa entrevista en Lo de Évole es un avance promocional de un libro que no tiene visos de afrontar una revancha o un ajuste de cuentas con el pasado. Urdangarin desea reflexiones sobre cómo se puede pasar de la gloria deportiva y el éxito social a terminar en una celda en Brieva. Una etapa vertiginosa que revela lo resbaladizo que puede ser situarse en un primer plano institucional sin un enfoque claro de su misión.
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