Biología

La salud de los animales y el planeta es tu salud

Debemos cuidar la salud de los animales y el planeta para preservar la nuestra Debemos cuidar la salud de los animales y el planeta para preservar la nuestra

Debemos cuidar la salud de los animales y el planeta para preservar la nuestra

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¿La salud humana está conectada con la salud de otros animales? ¿La desaparición de los bosques tropicales o la extinción de especies afecta realmente a la salud? Estas preguntas fuerzan a pensar en cuáles son los vínculos que unen nuestra salud con la de los animales y con la del planeta.

Un ejemplo perfecto de este vínculo es la extinción de murciélagos en los Estados Unidos debido a una enfermedad causada por un hongo que llegó desde Europa, probablemente en los pies de un espeleólogo. Este hongo invasor causa el síndrome de la nariz blanca y en tan sólo 6 años mató a más de 6 millones de murciélagos, llevando a muchas especies al borde de la extinción.

A simple vista, el que desaparezcan murciélagos no tiene impacto sobre nuestra salud. Pero la historia cambia cuando empezamos a pensar qué hacen los murciélagos. Por ejemplo, ¿qué comen? La mayoría de los murciélagos afectados por este hongo se alimentan de insectos, incluyendo millones de mosquitos. Y los mosquitos, a través de esas picaduras que a veces nos resultan tan molestas pueden transmitir enfermedades. De hecho, los mosquitos son el animal más peligroso del mundo, matando aproximadamente 725.000 personas al año. Así que la desaparición de los murciélagos hace que el número de mosquitos aumente, y también la posibilidad de que se transmitan enfermedades como el Zika, el dengue o la fiebre del Nilo Occidental. Además, ante la falta de un control natural para los mosquitos hay que aumentar el uso de pesticidas, que puede causar otros problemas, tanto ambientales como en la salud humana.

Este ejemplo ilustra perfectamente ese vínculo entre salud humana, animal y del planeta. Una especie invasora, en este caso un hongo, se transforma en una enfermedad nueva, que favorece la desaparición de los murciélagos y genera problemas de contaminación y el aumento de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos.

Tipo de muerciélago en el continente americano. Tipo de muerciélago en el continente americano.

Tipo de muerciélago en el continente americano.

Si sustituimos especie invasora por cambio climático, degradación del hábitat, o cualquier otra amenaza tendremos historias similares, que muestran cómo todas las formas de vida del planeta están conectadas.

Y esta conexión es especialmente importante en un mundo con una población humana que crece a un ritmo acelerado y donde los cambios ambientales que el hombre produce amenazan la salud del planeta y los animales y, por tanto, nuestra propia salud.

Para abordar este problema, recientemente ha surgido el concepto “un mundo, una salud”, que destaca la importancia que tiene la relación existente entre las enfermedades animales y la salud pública teniendo en cuenta el efecto que tienen los cambios ambientales.

Una de las áreas en las que se enfoca este movimiento son las enfermedades infecciosas. Y es que se sabe desde hace tiempo que el 60% de las enfermedades humanas infecciosas conocidas son de origen animal, y el 75% de las enfermedades humanas emergentes (nuevas) son de origen animal o transmitidas por animales como los mosquitos o garrapatas, por ejemplo.

Una de las enfermedades emergentes de origen animal más populares por sus dramáticas consecuencias es el Ébola. Esta enfermedad vírica tiene origen animal: de forma natural transita entre murciélagos y, a veces, otras especies, por ejemplo primates como gorilas o chimpancés, pueden ser infectados y esto puede causarles la muerte. Los seres humanos se infectan al entrar en contacto con animales infectados, y, una vez contagiadas, lo transmiten a otras personas a través de fluidos corporales.

Uno de los puntos críticos para entender las epidemias de Ébola es entender los factores que hacen que se contagien los humanos.

Un cambio en la naturaleza que, aparentemente, no tiene efectos directos sobre nuestra salud, puede generar un aumento de enfermedades infecciosas

Estudios recientes han descubierto que la degradación del hábitat y la desaparición de los bosques tropicales juegan un papel fundamental en los brotes de Ébola. Cuando se va talando el bosque aumenta el contacto entre personas y animales que pueden estar infectados. Esto ocurre por varios motivos: se cazan más animales, se accede más al bosque para usar recursos como la madera, los animales que están dentro del bosque se acercan más a zonas habitadas para sobrevivir o para moverse a otro bosque, etc... Este aumento de contacto entre humanos y animales hace que sea más probable que una persona encuentre un animal infectado y se infecte dando lugar a una nueva epidemia.

De nuevo, vemos como un cambio ambiental que aparentemente no tiene efectos directos sobre nuestra salud (degradación del hábitat), puede generar un aumento de enfermedades infecciosas.

Igual que el Ébola, otras enfermedades infecciosas también pueden saltar de animales a humanos. Ése es el caso de la fiebre del Nilo occidental, una enfermedad vírica que está extendida por todo el mundo y que es la causa número uno de encefalitis viral. El virus afecta principalmente a aves, y se transmite de unas a otras a través de mosquitos. En ocasiones, algunos mosquitos infectados pican a otros animales y les puede transmitir el virus. Los humanos o caballos infectados por el virus pueden enfermar, desarrollar encefalitis y, en algunos casos, incluso morir.

Para entender bien esta enfermedad resulta fundamental entender su ciclo en aves, entender cómo se comportan los mosquitos (qué especies de mosquitos pueden transmitir la enfermedad, qué comen, dónde viven, etc …) y, además, investigar qué factores ambientales pueden afectar a la relación entre aves y mosquitos.

Estos ejemplos muestran cómo es de vital importancia el que las enfermedades humanas y animales se estudien empleando un enfoque multidisciplinar y global que tenga también en cuenta los factores ambientales. Porque, al final, si existe un solo mundo, existe una sola salud.

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