El Palillero
José Joaquín León
Totum revolutum para las fiestas
Inauguración
Ubrique presume ya de unas flamantes instalaciones para su Peña Flamenca, que ha estrenado un nuevo espacio gracias al esfuerzo de sus miembros y al apoyo del Ayuntamiento, que ha cedido el local.
Así que la alcaldesa de la localidad, Isabel Gómez, presidió el estreno de este nuevo espacio para el flamenco, en un acto al que acudieron socios encabezados por el presidente de esta peña, Manuel Román, una representación del Instituto Andaluz del Flamenco y la Federación Provincial de Peñas flamencas, así como el concejal de Cultura, José Manuel Fernández, entre otros.
El vicepresidente de esta peña flamenca, Teodoro Leo Menor, fue el encargado de discernir sobre la importancia de estas entidades en estos momentos y agradeció el apoyo institucional por ello. En su discurso expresó que “son muchos los artistas flamencos, humildes artistas la mayoría de ellos, que han padecido con toda la fuerza las consecuencias de estas dos poderosas crisis económicas, la de 2008 y la del Covid.
A todos esos bailaores, cantaores, guitarristas y demás colaboradores del mundo profesional flamenco, nuestra solidaridad y profundo cariño porque realmente lo están pasando muy mal”. Recordó que “las Peñas Flamencas constituyen hoy la última fortaleza, la última trinchera donde abnegados y altruistas aficionados al flamenco libran una decisiva batalla para la conservación y fomento de un arte que es ya Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad”.
Y añadió que “desgraciadamente, debido a la falta de recursos propios y a la imposibilidad de generarlos, las peñas, en general, están en franco declive, sobreviviendo, muchas de ellas, y entre ellas la nuestra, gracias al apoyo institucional de los Ayuntamientos y otros organismos públicos. Y si a ese problema estructural le añadimos la falta de un cuerpo social acorde con las necesidades vitales de toda organización, las expectativas de futuro no son ciertamente halagüeñas”.
No obstante, Leo Menor habló del compromiso de los miembros de la peña ubriqueña “desde una posición desinteresada y altruista, a seguir velando por las esencias del flamenco, tutelando su supervivencia y fomentando su difusión, especialmente entre los más jóvenes, para que nuevas hornadas de aficionados y futuros artistas se vayan incorporando al proyecto del flamenco”.
Y reivindicó el flamenco y sus peñas: “Lugares donde exponer esfuerzos investigadores sobre la génesis y desarrollo del flamenco, intentando aportar ideas, conceptos, definiciones, pero también un lugar de autocrítica y de crítica sobre las mitologías del flamenco”, dijo Teodoro Leo en su discurso, que estuvo plagado de referencias al estudio y la investigación sobre el flamenco.
Finalizó su intervención afirmando: "Hay mucho por tanto que indagar, que investigar para encontrar respuestas que, sobre todo en cuanto a la génesis del cante flamenco, del cante jondo, todavía no nos han sido dadas por los expertos, por los flamencólogos, aunque desde mi humilde punto de vista la esencias del cante flamenco tienen su génesis en los sedimentos culturales de la Bética, un espacio geográfico concreto y definido, por supuesto alejado de triángulos superpuestos con extraños vértices por aquí y por allá: un segmento, una línea imaginaria que une Triana en Sevilla con el Barrio de Santamaría en Cádiz, y junto a Cádiz, Los Puertos, y en el centro, poderoso, Jerez de la Frontera con San Miguel y Santiago, y unos apéndices que, partiendo de ese río misterioso del flamenco, que corre paralelo al río Betis en su suave descenso desde Sevilla a Sanlúcar, une el caudal del cante jondo con Mairena del Alcor, Alcalá de Guadaira, Utrera, Lebrija y Arcos de la Frontera, espacio geográfico donde, partiendo del Romance, las viejas Tonás, y de las viejas Tonás la Carcelera, la Debla y los Martinetes, y después la Siguiriya y, por fin, el cante por Soleá, nacerá el corpus básico del flamenco, el frontispicio del edificio del cante jondo".
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