Las cofradías y el coronavirus

La Palma quiere salir a la calle el 1 de noviembre

  • La hermandad solicita permiso para que la Virgen presida el rosario hasta la Caleta y para hacer la función votiva en la calle

La Virgen de la Palma a la salida de su templo. La Virgen de la Palma a la salida de su templo.

La Virgen de la Palma a la salida de su templo. / Jesús Marín

La primera imagen sagrada en las calles de la ciudad puede estar más cerca de lo que nadie pensaba. Mientras la opinión generalizada pone ya sus miras en la incierta Semana Santa de 2021, la hermandad de La Palma puede adelantar la estampa el próximo 1 de noviembre, fiesta de su titular gloriosa. La corporación del barrio de la Viña ha solicitado ya al Ayuntamiento autorización para que la imagen salga ese día a la calle.

La petición de la hermandad, de hecho, se ha realizado por partida doble. En primer lugar, la junta de gobierno que preside Francisco Javier Lucero ha solicitado que la Virgen de la Palma presida este año el rosario que a primera hora de la mañana recorre el camino que separa la iglesia de la puerta de acceso a la playa de la Caleta, para bendecir el mar que desde aquel 1 de noviembre de 1755 viene respetando a la ciudad. Un gesto especial que quiere tener la hermandad para que este año tan complicado por la epidemia, sea la Virgen y no el Simpecado quien acuda a bendecir el mar y recorra, a la ida y a la vuelta, las casas de una parte del vecindario de la Viña.

Y en segundo lugar, la hermandad ha solicitado también autorización al Ayuntamiento para que la función votiva de ese día 1 de noviembre se celebre este año en la calle Virgen de la Palma. Petición esta última que se sustenta en los evidentes problemas de aforo de una iglesia que siempre se queda pequeña ese día, a lo que este año se le une la obligación de establecer una distancia entre cada asistente de al menos un metro y medio, lo que reduce considerablemente el aforo en caso de hacerse la función en el interior del templo.

Para hacer todo esto más viable, la hermandad ha acordado para este año una variación horaria de estos cultos de la mañana del 1 de noviembre. De este modo, el rosario cantado hacia la Caleta partiría a las siete y media de la mañana, y no tras la misa de nueve como es habitual. El cortejo quedaría limitado a un número cerrado de hermanos, que participaría con las medidas de protección exigidas y garantizándose la distancia entre los miembros del cortejo. Posteriormente, la función votiva que suele celebrarse a las doce del mediodía se adelantará este año hasta las diez y media, con el objetivo de que en caso de poder celebrarse en la calle no perjudicar a los negocios de hostelería, que a eso de las doce o doce y media, una vez finalizada la eucaristía que presidirá el obispo Rafael Zornoza, podrían instalar las mesas y sillas de sus terrazas sin alterar los planes de almuerzo de ese día festivo.

En este segundo caso, la Virgen saldría a la calle de la Palma para presidir el altar que se instale para la ocasión, que bien podría ubicarse justo en la puerta de la iglesia, con sillas en la calle San Nicolás y en la calle Virgen de la Palma, o bien en la confluencia de las calles Palma y Virgen de las Penas, permitiendo disponer al público, con las sillas debidamente distanciadas, en tres bloques distintos.

Las dos peticiones están ya sobre la mesa del Ayuntamiento, que en los próximos días tomará una decisión que marcará el modo en que finalmente la hermandad de la Viña celebre este año la fiesta del 1 de noviembre, una de las más señaladas de su calendario. Conviene recordar que el Consistorio ya denegó en su día la autorización para la salida de algunas de las imágenes que presiden rosarios públicos en la ciudad, como es el caso de la Virgen de la Caridad que debió celebrarlo el pasado 6 de septiembre pero no recibió autorización municipal para ello.

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