"Lo que más valoro en un atleta es su madurez y capacidad de sacrificio"
BARTOLOMÉ CANTILLO PONCE. DIRECTOR TÉCNICO DE LA UNIÓN ATLÉTICA SAN FERNANDO
Nominado a mejor técnico isleño tras 34 años en el atletismo Entrenó al marchador olímpico David Domínguez y ahora se muestra encantado con el lanzador Antonio Santana
-¿Cómo se siente tras ser nominado a mejor técnico isleño?
-Se agradece que reconozcan tu labor y la de los atletas a los que dirijo. Es un orgullo que hayan pensado en mí para el premio.
-La oficina de la Unión Atlética San Fernando en Bahía Sur es su segunda casa, ¿no?
-Así es. Soy el director técnico del club y me encargo de realizar el programa de entrenamiento mensual para los dos monitores que tenemos. Intento que los chavales hagan todos los deportes: lanzamiento, salto, carrera..También me encargo de escoger a los mejores para competir con ellos en los campeonatos.
-Resulta extraño que sea entrenador de todas las modalidades de atletismo y no de una sola en concreto...
-Aquí no me queda más remedio. Antes solía entrenar carrera y de ese modo llevé a David Domínguez a los Juegos en marcha, pero las circunstancias me llevaron a entrenar a lanzadores y saltadores. Soy entrenador nacional y puedo llegar a un cierto nivel, pero sí que es verdad que hay otro nivel superior al que no puedo llegar por razones obvias.
-¿Y cómo se introdujo Bartolo en el mundo del atletismo para llegar hasta aquí?
-Tengo 59 años y hace 34 que estoy metido en este deporte. Malvido, un suboficial de la armada, hizo que me picase el gusanillo del atletismo. Yo solía correr y me saqué el curso de entrenador. Para mí es un hobby porque me lo paso bien, pero llega un momento en el que, al pasar aquí mañana y tarde, casi se convierte en un trabajo.
-Hay una pregunta que es prácticamente obligada a cualquier entrenador: ¿qué es lo que más valora en un atleta?
-Muchos compañeros coinciden. Lo importante es que el deportista sea maduro. Tiene que ser consciente de que este deporte es muy sacrificado, porque debes entrenar a diario y eso, a ciertas edades es difícil porque tienes amigos que salen, novias a las que cuidar...Sin ir más lejos, aquí teníamos un chico que tenía muy buenas marcas en 600, pero no venía a entrenar y al final se acabó perdiendo. Por eso, te aseguro que yo creo más en el trabajo que en las cualidades innatas del atleta.
-David Domínguez comentaba que, más que un entrenador, usted para él era un amigo. ¿Qué tiene que decir al respecto?
-Hay que saber combinar la amistad con la exigencia. Con él y con todos tengo muy buena relación, porque pienso que al deportista hay que ayudarlo y empujarlo a entrenar para mejorar. Primero soy amigo de ellos y les aconsejo, sobre todo, que estudien, porque el día de mañana nadie se acordará de ti y deben tener encarrilado su futuro. Estoy abierto a todo lo que me pidan, pero también es mi deber exigirles para que saquen lo máximo de sí mismos.
-Es de suponer, por tanto, que la participación de David en dos Juegos Olímpicos fuera para usted un sueño hecho realidad.
-Es algo que uno no se para ni a pensar. Nosotros no podemos entrenar con la idea de participar en unos Juegos, simplemente tratamos de mejorar día a día. Él fue con 19 años a Sidney siendo uno de los más jóvenes y cuatro años después a Atenas habiendoconseguido con el noveno puesto en el Campeonato del Mundo de 2003. Fue impresionante.
-Y ahora, ¿cuál es la estrella del club?
-Queremos llevar a Antonio Santana (campeón de España de Promesas en lanzamiento de peso) a competir en el Campeonato de Europa Sub 23 porque debe luchar con gente mejor que él para así seguir progresando...
-El problema es la economía, ¿verdad?
-Sí, el club hace lo que puede y el Ayuntamiento nos aporta la subvención. Pero tanto Antonio como otros buenos atletas como Andrés Vázquez o Jorge Soto deben competir en campeonatos nacionales, por ejemplo, en Gijón o Salamanca y nuestra economía se resiente. Llegará un momento en el que no tendrán más remedio que marcharse para no frenar su trayectoria.
-¿Cuál sería su mayor ilusión antes de la retirada?
-Bueno, de momento yo no pienso en quedarme en casa. Tuve un entrenador, Gregorio Rojo, que falleció con 86 años y estuvo en la pista hasta los 83, por lo que a mí me queda cuerda para rato. Él veía el atletismo como yo, como un hobby. Los atletas van y vienen. Obviamente, uno sueña con que le salga uno que le dé una medalla en unos Juegos, pero yo estoy satisfecho con mi trabajo.
-Entonces, ¿no le quedan deseos que pedir?
-Quizás me gustaría que la ciudad de San Fernando se implicase algo más. No solo correr carreras populares. La Isla tiene una gran afición por el atletismo y por eso nos gustaría contar, como te he dicho, con más recursos económicos. No para mí, sino para los atletas como Antonio. Es joven y ya ha sido tentado por el Playas de Castellón. Las comparaciones son odiosas, porque allí le pagan todo y le aseguran competir en los mejores campeonatos posibles, que es lo que necesita. Sería un sueño estar en disposición de retenerlo.
No hay comentarios