"Lo que más valoro en un atleta es su madurez y capacidad de sacrificio"

BARTOLOMÉ CANTILLO PONCE. DIRECTOR TÉCNICO DE LA UNIÓN ATLÉTICA SAN FERNANDO

Nominado a mejor técnico isleño tras 34 años en el atletismo Entrenó al marchador olímpico David Domínguez y ahora se muestra encantado con el lanzador Antonio Santana

Bartolomé Cantillo posa cerca de su casa.
Bartolomé Cantillo posa cerca de su casa.
José M. Gallardo San Fernando

31 de agosto 2016 - 01:00

-¿Cómo se siente tras ser nominado a mejor técnico isleño?

-Se agradece que reconozcan tu labor y la de los atletas a los que dirijo. Es un orgullo que hayan pensado en mí para el premio.

-La oficina de la Unión Atlética San Fernando en Bahía Sur es su segunda casa, ¿no?

-Así es. Soy el director técnico del club y me encargo de realizar el programa de entrenamiento mensual para los dos monitores que tenemos. Intento que los chavales hagan todos los deportes: lanzamiento, salto, carrera..También me encargo de escoger a los mejores para competir con ellos en los campeonatos.

-Resulta extraño que sea entrenador de todas las modalidades de atletismo y no de una sola en concreto...

-Aquí no me queda más remedio. Antes solía entrenar carrera y de ese modo llevé a David Domínguez a los Juegos en marcha, pero las circunstancias me llevaron a entrenar a lanzadores y saltadores. Soy entrenador nacional y puedo llegar a un cierto nivel, pero sí que es verdad que hay otro nivel superior al que no puedo llegar por razones obvias.

-¿Y cómo se introdujo Bartolo en el mundo del atletismo para llegar hasta aquí?

-Tengo 59 años y hace 34 que estoy metido en este deporte. Malvido, un suboficial de la armada, hizo que me picase el gusanillo del atletismo. Yo solía correr y me saqué el curso de entrenador. Para mí es un hobby porque me lo paso bien, pero llega un momento en el que, al pasar aquí mañana y tarde, casi se convierte en un trabajo.

-Hay una pregunta que es prácticamente obligada a cualquier entrenador: ¿qué es lo que más valora en un atleta?

-Muchos compañeros coinciden. Lo importante es que el deportista sea maduro. Tiene que ser consciente de que este deporte es muy sacrificado, porque debes entrenar a diario y eso, a ciertas edades es difícil porque tienes amigos que salen, novias a las que cuidar...Sin ir más lejos, aquí teníamos un chico que tenía muy buenas marcas en 600, pero no venía a entrenar y al final se acabó perdiendo. Por eso, te aseguro que yo creo más en el trabajo que en las cualidades innatas del atleta.

-David Domínguez comentaba que, más que un entrenador, usted para él era un amigo. ¿Qué tiene que decir al respecto?

-Hay que saber combinar la amistad con la exigencia. Con él y con todos tengo muy buena relación, porque pienso que al deportista hay que ayudarlo y empujarlo a entrenar para mejorar. Primero soy amigo de ellos y les aconsejo, sobre todo, que estudien, porque el día de mañana nadie se acordará de ti y deben tener encarrilado su futuro. Estoy abierto a todo lo que me pidan, pero también es mi deber exigirles para que saquen lo máximo de sí mismos.

-Es de suponer, por tanto, que la participación de David en dos Juegos Olímpicos fuera para usted un sueño hecho realidad.

-Es algo que uno no se para ni a pensar. Nosotros no podemos entrenar con la idea de participar en unos Juegos, simplemente tratamos de mejorar día a día. Él fue con 19 años a Sidney siendo uno de los más jóvenes y cuatro años después a Atenas habiendoconseguido con el noveno puesto en el Campeonato del Mundo de 2003. Fue impresionante.

-Y ahora, ¿cuál es la estrella del club?

-Queremos llevar a Antonio Santana (campeón de España de Promesas en lanzamiento de peso) a competir en el Campeonato de Europa Sub 23 porque debe luchar con gente mejor que él para así seguir progresando...

-El problema es la economía, ¿verdad?

-Sí, el club hace lo que puede y el Ayuntamiento nos aporta la subvención. Pero tanto Antonio como otros buenos atletas como Andrés Vázquez o Jorge Soto deben competir en campeonatos nacionales, por ejemplo, en Gijón o Salamanca y nuestra economía se resiente. Llegará un momento en el que no tendrán más remedio que marcharse para no frenar su trayectoria.

-¿Cuál sería su mayor ilusión antes de la retirada?

-Bueno, de momento yo no pienso en quedarme en casa. Tuve un entrenador, Gregorio Rojo, que falleció con 86 años y estuvo en la pista hasta los 83, por lo que a mí me queda cuerda para rato. Él veía el atletismo como yo, como un hobby. Los atletas van y vienen. Obviamente, uno sueña con que le salga uno que le dé una medalla en unos Juegos, pero yo estoy satisfecho con mi trabajo.

-Entonces, ¿no le quedan deseos que pedir?

-Quizás me gustaría que la ciudad de San Fernando se implicase algo más. No solo correr carreras populares. La Isla tiene una gran afición por el atletismo y por eso nos gustaría contar, como te he dicho, con más recursos económicos. No para mí, sino para los atletas como Antonio. Es joven y ya ha sido tentado por el Playas de Castellón. Las comparaciones son odiosas, porque allí le pagan todo y le aseguran competir en los mejores campeonatos posibles, que es lo que necesita. Sería un sueño estar en disposición de retenerlo.

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