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Preocupación por el deterioro de las vueltas de afuera de las salinas de San Fernando El lobo de La Almadraba

  • Los vecinos critican la falta de respuesta de las administraciones ante el mal estado de las vueltas de afuera que pone en peligro la barriada

Daños en una vuelta de afuera de una salina de San Fernando. Daños en una vuelta de afuera de una salina de San Fernando.

Daños en una vuelta de afuera de una salina de San Fernando. / D.C.

"Esto es parecido al cuento del lobo, pero al contrario. Nosotros decimos que viene el lobo, que viene el lobo, pero no nos hacen caso. Hasta que llegue y se coma toda la barriada". Habla José Ruiz Cortejosa, gran conocido del movimiento vecinal de La Almadraba, que se refiere de este modo al problema que enfrenta el barrio con el deterioro y los destrozos que sufren las vueltas de afuera de las salinas del caño de Sancti Petri. Los vecinos temen que el agua arrase la trasera de sus viviendas y llegue a sus propiedades poniéndolos en peligro.

Año y medio lleva lidiando la barriada con esta situación intentando que las administraciones pongan solución sin respuesta. Desde que en marzo de 2018 arreciera el temporal Enma, y se llevara por delante parte de estos muros protectores de marismas y esteros. "No solo hizo graves destrozos en la playa, sino también en las salinas y esteros del caño Sancti Petri", comenta Cortejosa, que menciona las salinas San Salvador, El Estanquillo, La Leocadia, y La Carabela.

El día del temporal Enma, recuerdan José Ruiz Cortejosa y José Pérez, otro de los vecinos, llamaron al Ayuntamiento porque el agua había superado las vueltas de afuera y había inundado los esteros. "En la zona más baja, la más cercana a Gallineras, el agua estaba casi en los callejones", cuenta Cortejosa. Habla del tramo de Buen Pastor entre los números 305 y 435. "Toda la trasera de esteros era un mar", describe de manera gráfica.

Ese día, en marzo de 2018, vieron de cerca al lobo que tanto temen. "Estuvimos con Antonio Rojas, entonces concejal de Mantenimiento, en Gallineras, en la zona que era accesible; comprobamos cómo estaba la trasera a la altura de la salina San Salvador", recuerdan. Se echó ocho camiones de zahorra para evitar incidentes con la siguiente marea alta.

Al fondo, una vuelta de afuera rota, un ejemplo del deterioro que sufren. Al fondo, una vuelta de afuera rota, un ejemplo del deterioro que sufren.

Al fondo, una vuelta de afuera rota, un ejemplo del deterioro que sufren. / D.C.

Fue una medida puntual, provisional, pero la verdadera solución pasa por el arreglo de las vueltas de fuera, y para ello reclaman la intervención de las administraciones. Principalmente, por ser el organismo competente, se refieren a la Demarcación de Costas. "Costas pasa olímpicamente de nosotros", se quejan. También señalan a la Consejería de Medio Ambiente, a Parque Natural y al Ayuntamiento. "Nadie nos da respuesta", insisten. Solo la salina El Estanquillo ha tomado medidas, reconstruyendo la protección con fango. "Es el único que se ha preocupado, aunque la solución pasa por una escollera, el fango se terminará perdiendo", reconocen.

El informe que en su momento redactó Desarrollo Sostenible se centraba en las consecuencias de Enma en la playa de Camposoto. "Primó el arreglo de la playa, por encima del mal estado de las vueltas de afuera", critican y añaden: "Era incompleto, porque solo hacía mención a 300 metros de la salina San Salvador cuando tiene más de un kilómetro".

La preocupación sigue latente. Libro de mareas en mano, comprueban cuando hay una de coeficiente alto y vigilan si el vecino está en peligro. Se acerca el invierno y no saben qué tiempo hará. "Temporal con lluvia, con levante y marea alta puede ser catastrófico: arrasaría media barriada", sostiene. Por eso los vecinos están cabreados con todos, "somos un barrio discriminado", expresa Pérez. Ya tuvieron que luchar porque sus casas fueran legales y ahora dejan claro que volverán a las protestas para que sigan en pie. "Si lo único que entienden es el idioma del vecino en la calle, ahí estaremos".

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