25-N

El pensamiento crítico contra a actitud machista

  • Los talleres de prevención de violencia de género analizan con los estudiantes de Secundaria y Bachillerato lo que ven en la televisión

  • En Primaria trabajan la coeducación a través de cuentos

Acto por el 25-N en el colegio Almirante Laulhé, el pasado viernes. Acto por el 25-N en el colegio Almirante Laulhé, el pasado viernes.

Acto por el 25-N en el colegio Almirante Laulhé, el pasado viernes. / Ayuntamiento San Fernando

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"¿Pero es de verdad?". Es la pregunta que se hacen los alumnos de Secundaria y Bachillerato cuando los responsables del taller de Prevención de Violencia de Género les ponen uno de los anuncios publicitarios que les sirven para acercar a los jóvenes el contenido de esta actividad. En la pantalla una mujer alfombra, a la que se le ve la cabeza, pisada por el pie de un hombre. La mujer, apunta Visitación Cruces Mesa, de la Asociación Género y Diversión Funcional (Agedif), "cosificada". "Analizamos lo que ven en la televisión, las series, la publicidad... para despertar su pensamiento crítico, no para que dejen de verlo", explica.

La publicidad de otras épocas, de los sesenta, de los ochenta, de los noventa llama la atención a estos estudiantes de institutos de la ciudad que participan en los talleres sobre género que se imparten en el ámbito educativo desde la Concejalía de la Mujer, que también –aunque con otro contenido– se desarrollan en los colegios, concretamente en la etapa de Primaria. "Intentamos romper con los roles de género, las etiquetas, algo que a esas edades van asumiendo”, comenta Cruces, que pone de ejemplo los colores asignados por la sociedad a las niñas, el rosa, o los niños, el azul, y que les hacen a tan corta edad, dar respuestas como "¡ay, no que eso es de niño!" o "¡no que eso es de niña!".

El ejemplo de esas actitudes que se fomentan en la infancia se observa en los juegos o juguetes que eligen niños y niñas. "Las niñas eligen o llevan de casa los bebés, y repiten el rol de madre y de cuidadora. En el caso de los niños, ellos juegan al fútbol, a deportes de acción, tienen camiones o coches, algo que es raro que suceda al contrario", expone esta especialista de Agedif.

En Primaria la coeducación se ataca a través de los cuentos. En la bibliografía está Arturo y Clementina, sobre una tortuga que sufre violencia porque no le dejan hacer las cosas que le gustan, y le quitan libertad, pero en esta edición de los talleres en San Fernando se ha optado por ¿Hay algo más aburrido que una princesa rosa?.

En Secundaria los alumnos ya tienen esos roles y actitudes interiorizados. "Por eso es tan importante trabajar desde Primaria", puntualiza Visitación. A esta etapa educativa y el Bachillerato hacen una labor previa para comprobar la realidad de los chavales del aula: conocer qué saben de la violencia de género. "A veces es una respuesta aprendida, dicen lo que creen que queremos escuchar, pero los ponemos fotos y vídeos para observar su reacción y ver si lo que nos han dicho lo creen de verdad", detalla esta monitora de los talleres en los que participan habitualmente tres personas, dos de Agedif y una de la empresa Moisakos Room –con la que colaboran para que el contenido sea más lúdico–.

Esa visión permite atender las necesidades del grupo dentro del contenido que se trate en las jornadas de formación. Por ejemplo, si se detectan relaciones tóxicas, tanto de chicas como de chicos, se hablará de esa situación en el taller.

El taller se articula con distintas herramientas, como el análisis de la publicidad en la que se "cosifica, sexualiza a la mujer, que aparece sumisa en muchos casos". Una mujer a cuatro patas con bolsos y correas encima, como si fuera un expositor, es un ejemplo de ello. "Analizamos la relación de Suso y Aura de Gran Hermano Vip, un programa de máxima audiencia, que muchos ven, para que aprendan a hacerlo con ojo crítico", señala Visitación Cruces sobre otro recurso.

El visionado del corto Comando VdG de la asociación Páginas Violetas ayuda a que los chavales se identifiquen con quienes sufren esas situaciones violentas, que pueden ser sutiles, con esas actitudes de control... La historia se ubica en un instituto de Sevilla, lo que les aleja de la visión que tienen de la violencia de género: "Una señora adulta, mayor, con la cara amoratada", describen desde el taller. "Nos permite ver qué es la violencia de género, qué es una relación de pareja sana", reconocen. En esa situación complicada que viven los jóvenes, añaden, tienen muy presente el papel que juegan las nuevas tecnologías, que se utilizan como una herramienta para el control y la posesión sin que los adultos lo detecten.

Siempre, deja claro Visitación, se trabaja de forma que los chicos no estén a la defensiva, no se sientan señalados. Además, la entidad siempre tiene presente la perspectiva de género en la discapacidad.

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