feria del carmen y de la sal 2012

La nueva edición de la Feria isleña economiza costes

  • Por primera vez los visitantes no accederán a través de la tradicional portada · La crisis sigue haciendo mella pero no merma el gran ambiente de esta fiesta típica en La Isla

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Segundos después de que el reloj del Ayuntamiento marcara las 23:30, tuvo lugar en el Real de la Magdalena el oficial pistoletazo de salida para esta nueva edición de la Feria del Carmen y de la Sal que, sin duda, será recordada por coincidir con el Bicentenario de la primera Constitución liberal en España: La Pepa gaditana.

El alcalde de San Fernando, José Loaiza, emprendía el izado de bandera acompañado de la delegada de Fiestas, Cristina Arjona, y las nueve chicas que horas antes habían competido por la honorable labor de representar a sus conciudadanas, alzándose finalmente con el triunfo la joven isleña Lorena Prián.

La Banda Sinfónica Municipal puso la nota musical a este tradicional momento del alumbrado que el presente año muestra una imagen distinta debido a la instalación de un nuevo plan lumínico de bajo consumo. Unas medidas que desde el Consistorio se han puesto en práctica con el fin de economizar gastos dada la época de crisis que actualmente asuela a España.

portada suprimida

Entre los ajustes aplicados desde el Área de Fiestas con vistas a reducir el impacto económico en las arcas municipales, se incluye la supresión de la portada de luces que desde siempre exornaba el acceso principal a la Feria y que ha provocado la desorientación de algunos visitantes que ven en este cambio "la ausencia de un icono emblemático". Es el caso de las jóvenes isleñas María Reyes y Elena Medina quienes, tras más de dos décadas siendo fieles a esta cita anual, consideran que el área de acceso "ha perdido enteros en comparación con ediciones pasadas". En su lugar se han colocado las tradicionales estatuas de los salineros que en años precedentes ya presidían la rotonda de la calle Camarón de la Isla, frente a la caseta municipal, y que ahora se encuentra exornada con representaciones plásticas de los monumentos locales con más raigambre -Ayuntamiento, Real Carenero, iglesia del Carmen, capilla del Cristo Viejo y Puente Zuazo-. A estos cambios se suman otros como la eliminación de la primera línea de casetas a mano izquierda, zona ahora ocupada por kioskos portátiles y establecimientos hosteleros que confieren al acceso principal un aspecto más diáfano que el de otros años. Así mismo se han sustituido los pórticos -poco útiles- por arcos y se han colocado focos alógenos para una mayor iluminación a bajo coste. El resultado: el consumo energético se reduce en un 30% respecto al año anterior y el gasto económico total baja un 23%.

La zona de las casetas ha sufrido, en líneas generales, una mejora en cuanto a su distribución al delimitar con mayor claridad la difusa línea que hasta ahora había entre las casetas de ambiente familiar y aquellas con carácter discotequero destinadas al disfrute nocturno de la juventud.

Pero no sólo hay novedades para las casetas. En el otro extremo del recinto funcionaban desde última hora de la tarde las tradicionales atracciones para niños y no tan niños, que con el transcurso del calor comenzaban a llenarse de jóvenes con ganas de diversión. Opciones como 'el canguro' o 'el tren de los escobazos' continúan siendo las favoritas entre los más pequeños, que no cesaban de arrastrar a sus padres para que éstos les permitieran montar en "el último de la noche".

Aunque todo parecía indicar que la Feria no contaría este año con su 'cacharrito' más emblemático, la noria, finalmente fue instalada en el último momento para sorpresa de todos los isleños y visitantes que ayer se dieron cita en el recinto ferial de La Magdalena. Una noria distinta a la de otros años que, no obstante, continua siendo el lugar escogido por muchos románticos para disfrutar del momento del alumbrado en todo su esplendor.

la feria de la crisis

Ni los cambios ni el paro han sido razón para que muchos isleños y otros vecinos de la Bahía dejen de disfrutar de esta Feria del Carmen y de la Sal que, pese a la dificultad de los tiempos, vuelve a estar repleta un año más.

Las consecuencias de la crisis, en cambio, no dejan de estar presentes en los planes de múltiples familias que salen de casa ya cenadas, en lugar de picar algo en la Feria como acostumbraban hace años. Los niños, a regañadientes, se conforman con montar en la mitad de atracciones y los jóvenes optan por el botellón, ya que, en palabras de otra isleña, Adelaida González, "es imposible que los estudiantes asumamos el precio de las copas".

Pequeños y mayores, niñas con sus recién estrenados trajes de flamenca, grupos de jóvenes socializándose en el paseo marítimo y mucho ajetreo en las casetas, distribuidas para una eficiente delimitación de las diferentes zonas de ocio, son algunas de las estampas que quedarán grabadas en la retina de quienes tuvieron el placer de formar parte de la inauguración en el Real de la Feria. Una Feria que, pese a la delicada situación económica, continúa marcada en rojo en la agenda y en el corazón de quienes llevan bailando entre sus casetas y disfrutando de las atracciones desde que cuentan con uso de razón. Y así ha de seguir por muchos años.

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