Soledad alumbra el comienzo con un sobrio y austero vía crucis
La lluvia no faltó a su cita con el primer lunes de la Cuaresma y, por cuarto año, relegó al interior del templo el acto penitencial que anoche presidió el Cristo de la Redención
Sólo la luz de los ciriales iluminaba anoche las naves de la Iglesia Mayor Parroquial. Pasaban las nueve y el vía crucis, tras el rezo de la primera estación, se dejaba llevar por el Miserere que cantaban los niños de la escolanía del Santo Entierro. No podía haber mejor escena en La Isla para proclamar el comienzo de la Cuaresma.
El silencio inundaba el templo y la austeridad cuaresmal impregnaba el acto mientras que el Santísimo Cristo de la Redención en su Traslado al Sepulcro, portado en parihuelas, se desplazaba a pasos muy cortos, casi imperceptibles, en su periplo por el interior del templo. Muy solemne. Muy cuidado en sus maneras, como las buenas cofradías saben hacer.
Casi parece ya una costumbre. La lluvia, por cuarto año consecutivo, relegó al interior del templo la celebración del vía crucis del primer lunes de la Cuaresma que organiza el Consejo de Hermandades y Cofradías.
La imagen del titular de la antigua y señera hermandad de la Soledad no pudo anoche salir a la calle para presidir el rezo de las estaciones por el centro de la ciudad, proclamando a los cuatro vientos el comienzo de la Cuaresma, el tópico de la cuenta atrás para la llegada del Domingo de Ramos.
El mal tiempo, como era de prever habida cuenta de los nefastos pronósticos que se barajaban para la jornada, se lo impidió. Y lo cierto es que por la noche no llegó a llover, pero la amenaza -y la persistente lluvia que arreció hasta media tarde- obligaron a adoptar la única decisión posible en ese momento. Poco antes de las siete, un sms procedente de la permanente del Consejo de Hermandades llegaba a los móviles de los hermanos mayores isleños para dar cuenta de la novedad.
El vía crucis -otra vez- se quedó dentro de la Iglesia Mayor. Y, aunque esta opción, como ocurrió en ocasiones anteriores, permitió ganar en la austeridad, silencio, sobriedad y solemnidad que requiere una convocatoria de esta índole, privó por otro lado a La Isla cofrade de una insólita imagen, la del Cristo de la Soledad portado en parihuelas recorriendo la noche del primer Lunes de la Cuaresma.
Servitas en 2008, Santo Entierro en 2009, Huerto en 2010. Y, anoche, Soledad. El vía crucis no sale a la calle desde 2007, año en el que lo presidió la imagen titular del Prendimiento. Y ya, prácticamente, los cofrades se han acostumbrado a la escena, al ritual del rezo de las quince estaciones dentro del templo. Una opción que, de hecho, el propio Consejo ha pretendido en más de una ocasión, con independencia de que la hermandad de turno fuera, viniese y regresase de su respectiva sede canónica. Alternativa que nunca, hasta ahora, ha llegado a fraguar pero a la que parece que el tiempo -el mal tiempo, mejor dicho- obliga año tras año.
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