Fiestas

San Fernando ya disfruta su Feria del Carmen

  • La proclamación de las salineras y el concierto de Mesalla abren los actos oficiales de la fiesta

  • El recinto ferial se va llenando de ciudadanos que pasean las horas previas al encendido del alumbrado

La salinera mayor junto a dos de las salineras de este año ante la portada ya iluminada de la Feria. La salinera mayor junto a dos de las salineras de este año ante la portada ya iluminada de la Feria.

La salinera mayor junto a dos de las salineras de este año ante la portada ya iluminada de la Feria. / Román Ríos

Desde la entrada del recinto ferial por la portada principal, en fila y acompañadas, las salineras avanzaron hacia el escenario preparado al final de la calle Camarón de La Isla. Con sus pasos y las primeras palabras de la presentadora del acto comenzaban los actos oficiales de la Feria del Carmen y de la Sal 2019. Las familias más madrugadoras, eso sí, ya disfrutaban de la fiesta en la zona de atracciones, repleta de gente. Empezaban unos días de convivencia, en los que suele ser habitual las reuniones familiares y con los amigos.

La salinera mayor de 2018, Natalia Pérez Lora, subía al escenario para dar el testigo a su sucesora, Laura Panceiras. "Ha vivido momentos entrañables durante este año, ¿verdad?", le interpelaba la conductora del acto, antes de anunciar a Laura. Una a una su cohorte de salineras –Laura García, María Berea, Alba Cantero, Irene Costa, Alba María Benítez, Paula Moreno, Ana María Velázquez y Lucía Olvera– subían a las tablas, con una breve presentación de sus estudios, sus aficiones y gustos, y la arropaban en la proclamación.

Entre el público, sentado o de pie, alrededor del espacio acotado para la cita, había gente de todas las edades, aunque muchos jóvenes –más quizás que otras veces. Todas las chicas recibían aplausos y ánimos, aunque en el caso de algunas había más familiares y amigos pendientes de este momento especial y sus vítores se notaron. Antes de que volvieran a desfilar para sentarse entre el público, las salineras fueron saludadas por la alcaldesa, Patricia Cavada, y la concejala de Fiestas, Mar Suárez, que hicieron entrega de unas flores como obsequio, y posaron para la foto oficial.

Tras ellas el protagonismo lo tomó la cantante Mesalla, que vio como a medida que se desarrollaba su concierto más y más gente acudía a escuchar sus canciones. "Buenas noches, San Fernando. Qué contenta estoy de estar aquí esta noche con vosotros. Pensé que nunca llegaría este día", comentaba dirigiéndose al respetable. La artista quiso dedicar su actuación a dos personas importantes de su vida. "He pasado un mes muy malo y el viernes acabó todo y mi padre ya está en casa. Se lo dedico a él. También a mi madre, que es la mejor del mundo. Sin ella no soy nada", pronunció emocionada y aplaudida por los asistentes.

Mesalla se mostró emocionada de cantar en La Isla y se lo dedicó a sus padres

Canción tras canción, casi sin tregua, Mesalla fue cantando, con un gran torrente de voz, los temas de su nuevo disco, Tiempo. "No está todavía a la venta, pero he conseguido que la compañía me dé unos cuantos, unos 100, y seréis los primeros en tenerlo. Luego bajo a firmar", comentaba tras algunas de las canciones.

En el concierto la cantante no dejó escapar la posibilidad de interpretar algunos de los temas de su larga trayectoria artística. Quince años, recordaba la presentadora antes de que la música comenzara a sonar y animara al público. En la última fila de las sillas colocadas para la ocasión, una pequeña saltaba y movía las manos, sujetada por su madre y captando las miradas de quienes tenía alrededor por su entusiasmo.

Era una noche tranquila, con más calor que el año pasado, cuando la manga larga hizo falta para aguantar el inicio de la Feria. El levante dejó paso eso sí a un viento más suave. A medida que se escondía más y más el sol, los mosquitos hicieron acto de presencia. No impidió sin embargo que adultos, adolescentes y pequeños pasearan, disfrutaran de las atracciones y las casetas, y aguardaran el momento del encendido del alumbrado extraordinario. En general, y como suele ser habitual en esta feria, no había mujeres con trajes de flamenca, más allá de niñas y alguna fémina más atrevida.

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Ya antes del encendido, eso sí, habían recorrido las calles del real y la zona de atracciones, habían disfrutado del concierto y muchos habían cenado: en alguna caseta o en los puestos de comida rápida. Otros esperaron a más tarde para acercarse a La Magdalena, por lo que pasadas las diez de la noche por la calle Real se veía a numerosos ciudadanos, familias, grupos de adolescentes, que se encaminaban hacia el recinto.

Allí, todavía quedaba un rato para que el volumen permaneciera bajo en la zona las atracciones mecánicas, donde se había aplicado la iniciativa para que personas con trastorno del espectro autista disfrutaran de la Feria sin las molestias de los ruidos fuertes. Por megafonía se informaba a las nueve de que durante unas horas quedaban prohibidos micrófonos, efectos de sonido y sirenas estridentes (más allá de las de emergencia).

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