Ignacio Bermejo Martínez. Cofrade, escritor, concejal

Un Lunes Santo plagado de emociones y rincones cofrades

  • Desde el Cristo a la Pastora y a la Iglesia Mayor, Ignacio Bermejo se presta hoy como 'vocal de día' para mostrar a los isleños como es su Lunes Santo

Torrijas. El Lunes Santo, para nuestro vocal de día, sabe a torrijas. De las de siempre, de las artesanales. Las compra en un ultramarinos de la céntrica calle Rosario. "Están de muerte", asegura. Así, con este imprescindible desayuno ligado a la gastronomía propia de las fechas, empieza siempre el Lunes Santo para Ignacio Bermejo Martínez, Iñaki.

Escritor, poeta, concejal en el Ayuntamiento de San Fernando y, por supuesto, cofrade por los cuatro costados. Pertenece, desde su fundación a la junta de gobierno de la hermandad de la Sagrada Resurrección, donde actualmente ocupa el cargo de secretario. "Creo que allí -en el Resucitado- hacemos auténtica hermandad, somos un grupo de grandes amigos. Y eso está por encima de otras cuestiones, como la estética o la imagen de la cofradía en la calle. Por ejemplo, acabamos de comprar unos faroles por internet que estrenaremos el Domingo de Resurrección y  nos lo hemos pasado fenomenal mientras gestionabamos y hacíamos la compra a través de la red".

Pero la trayectoria cofrade de Iñaki es mucho más larga. Vinculado a las hermandades de Columna -cofradía de la que fue su hermano mayor a mediados de los años 90- Prendimiento y Nazareno y vocal de la permanente del Consejo de Hermandades durante cinco años, hasta 2009, Iñaki disfruta de ese sabor especial que tiene el Lunes Santo, la segunda jornada de la Semana Santa.  Todo está todavía en sus comienzos y quedan muchas procesiones por disfrutar, muchas esquinas en las que recrearse y muchos momentos irrepetibles por vivir.

Y el Lunes -seguro- es uno de los mejores días de la Semana Santa para ello. Hay que empezar pronto. Nuestro vocal de día nos recomienda que no perdamos un momento, que aprovechemos la jornada en su plenitud. Y eso implica también la mañana. Porque las mañanas también son Semana Santa.

La visita a los templos, a las hermandades del día ya dispuestas para la salida, es cita de obligado cumplimiento. Iñaki sugiere que empecemos por la Iglesia Mayor. "Siempre empiezo por ahí. Es algo sentimental. Para mí, Medinaceli es una hermandad hermana. Muchos de sus miembros son amigos míos, es gente muy cercana. Recuerdo mis tiempos de Columna, compartiendo montajes por las noches. Con la hermandad de Medinaceli he vivido momentos muy especiales. Por eso, para mí, el Lunes Santo es un día muy muy especial".

De la archicofradía de Jesús Cautivo y Rescatado se queda con el paso de palio de María Santísima de la Trinidad. "Siempre me ha impresionado ese palio, tan distinto. El Lunes Santo, cuando voy a la Iglesia Mayor por la mañana, me quedó allí, contemplándolo, durante mucho tiempo".

Es la primera visita matutina del día. Después, nuestro guía sugiere que encaminemos nuestros pasos hasta la parroquia del Santo Cristo para hacer escala ante el monumental paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos y María Santísima de la Amargura. "Todo es perfecto, todo está medido", matiza.

Antes de bajar a la Pastora -"el barrio cofrade por excelencia", apunta- recomienda hacer una parada en la bodeguita La Abacería, en la calle Calatrava, casi a medio camino. Es la hora del aperitivo. La ruta finaliza ante los pasos de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo y de María Santísima de la Salud, de los que destaca su belleza, su enorme plasticidad. "No voy a ocultarlo, soy, digamos, un cofrade 'de capa', y me pierdo con esta cofradía, que creo que además lo está haciendo muy bien en los últimos años".

Después, apunta nuestro vocal de Lunes Santo, hay que hacer un obligado paréntesis en El Naca. Lo de comer en la calle para no perder ni un minuto o en casa para descansar un rato es otro de los debates cofradieros propios de esta semana única que nuestro guía deja a discreción de cada uno y de sus obligaciones. "Lo mejor es en casa de la suegra, claro", bromea.

Finaliza así la primera parte de la jornada, pero queda lo mejor. La tarde y la noche. Iñaki no es de los que pierda el tiempo. Apuesta por la salida de los Estudiantes desde el Cristo y por acompañar a este paso de misterio durante los primeros tramos de su recorrido. Es indispensable no perderse la bajada de la calle Ancha, uno de los momentos cumbre del Lunes Santo y uno de los instantes en los que está cofradía brilla en toda su plenitud. Ah, y otra cosa, no hay que perderse ver esta procesión desde la cruz de guía. Es condición sine qua non para comprender la Semana Santa isleña.

Luego, apuesta por la salida de Medinaceli. "Aunque tengo palco en la calle Real, prefiero verla desde la plaza de la Iglesia. Me encanta", cuenta. "Algo que siempre me ha sorprendido, me ha sobrecogido es la penitencia que acompaña al Cristo. Eso da sentido a todo", apunta.

Llega la noche del Lunes Santo. Y nuestro vocal sugiere que, tras un descanso, acudamos al encuentro del Ecce-Homo poco antes de su llegada a Capuchinas. Eso sí, con su con su consiguiente escapadita al cortejo de los Estudiantes para disfrutar de alguna de sus solemnes trepás. "Disfruto con Ecce-Homo, con su calle Ancha. El año pasado (la cofradía recortó por la lluvia) disfrute como nunca en la calle Colón", explica. Eso sí, prescinde de la recogida para regresar de nuevo a la calle Real y acompañar a Jesús de Medinaceli a su regreso a la Iglesia Mayor. "Así recojo el Lunes Santo", concluye.

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