Alimentarse con sentido común
Tribuna
Verduras y hortalizas deben ocupar la mayor parte de la cesta de la compra
Una alimentación saludable empieza en la lista de la compra. La cesta que llenamos cuando compramos alimentos determina, en gran medida, qué vamos a comer, cómo vamos a comer y qué nutrientes recibe nuestro organismo de forma continuada. No se trata de eliminar alimentos, sino de priorizar, combinar y mantener una estructura equilibrada que permita una alimentación variada y suficiente para cubrir nuestras necesidades y contribuir a nuestra salud. En nuestra cesta tenemos que incluir alimentos que aporten todos los nutrientes esenciales de forma regular, respetando la proporción adecuada entre grupos de alimentos. No se basa en modas, sino en sentido común.
Los pilares de una lista de la compra saludable son sencillos y fáciles de aplicar. En primer lugar, hay que empezar por las verduras y hortalizas, que deben ocupar la mayor parte de la cesta. Son la base diaria de una alimentación saludable por su aporte de fibra, vitaminas y minerales. Las frutas deben tener una presencia diaria y variada, ya que aportan energía natural, antioxidantes y micronutrientes clave.
Las proteínas de calidad son también un ingrediente esencial de nuestra cesta, combinando carnes, pescados, huevos, legumbres, frutos secos y lácteos. Los cereales y alimentos energéticos —como el pan, el arroz, la pasta, la patata o la avena— deben consumirse en cantidades adaptadas al nivel de actividad física. Finalmente, las grasas saludables, especialmente el aceite de oliva virgen extra, deben ser la grasa principal de la cesta, junto con frutos secos y aceitunas, siempre en cantidades moderadas.
No hay que olvidar que el agua debe ocupar un lugar central y prioritario en una compra equilibrada. Garantizar la presencia de agua suficiente y de calidad favorece una correcta hidratación, regula funciones vitales y mejora el rendimiento físico y mental.
Llevar a cabo una compra de alimentos planificada y equilibrada no es un gasto, sino una inversión en salud, porque determina de forma directa qué se come en casa durante toda la semana. Elegir alimentos de calidad, variados y adecuados reduce el riesgo de enfermedades, mejora el bienestar diario y favorece el desarrollo y el rendimiento físico e intelectual. Comprar bien hoy significa cuidar la salud presente y proteger la salud futura de toda la familia.
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