Provincia

El tránsito del narcotráfico hacia La Janda

  • La presión en el Campo de Gibraltar hace que los narcos busquen otras rutas de entrada

El tráfico de hachís en la provincia de Cádiz está comenzando a experimentar un cambio de tendencia. Tras la presión a la que las fuerzas de seguridad del Estado están sometiendo a los clanes de la droga que operan en el Campo de Gibraltar, con detenciones como la que se produjo el pasado miércoles de Antonio Tejón El Castaña, uno de los principales capos del hachís, algunos alijos están volviendo a rutas que nunca han sido abandonadas del todo pero sí menos transitada. Hablamos de las playas de La Janda, de Zahora a El Palmar, de La Barrosa a Los Bateles en Conil.

Cada noche, patrulleras de la Guardia Civil vigilan la inmensa área comprendida entre la desembocadura del Guadalquivir hasta el Campo de Gibraltar. Es el eterno juego del gato y el ratón, ya que poderosas gomas equipadas con tres motores y que alcanzan los 110 kilómetros por hora son perseguidas por barcos más pesados del Servicio Marítimo. También están las gomas de la Guardia Civil, a veces incautadas a los propios narcos, que las abandonan, pero es un juego peligroso y complicado.

Es evidente que el show debe continuar, así que los narcos buscarán golpear en otros lugares, y, como ya han demostrado, tampoco les importa alijar a plena luz del día, como ha ocurrido en playas de Sanlúcar o La Línea de la Concepción. Simplemente cambia la localización, pero las reglas del juego siguen siendo las mismas y todos sus participantes lo saben.

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