Una enorme equivocación del Gobierno

La ministra de Defensa debe tener como prioridad absoluta que no se pierda el contrato de las corbetas por su metedura de pata

E L Gobierno de Pedro Sánchez parece haberle cogido gusto a tomar decisiones muy poco maduradas que luego le obligan a rectificaciones y frenazos de última hora en los que su credibilidad queda seriamente dañada. Un ejemplo muy claro lo hemos tenido muy recientemente con la suspensión por parte de la ministra de Defensa, Margarita Robles, de la venta de 400 bombas láser a Arabia Saudí. La excusa es que dicho armamento podía ser utilizado en el conflicto de Yemen contra población civil, como están denunciando numerosas organizaciones humanitarias. En principio, el argumento de la ministra socialista es impecable. A nadie le gusta que nuestro Estado haga negocios con la guerra y el sufrimiento de otros pueblos. Sin embargo, Robles, que al parecer tomó la decisión sin consultar a otros miembros del Ejecutivo, no tuvo en cuenta que las cosas son mucho más complicadas y que Arabia Saudí es el primer comprador de material militar español fuera de la OTAN (el año pasado invirtió 270 millones). Tampoco que poner en peligro esta relación puede ser sumamente perjudicial para la economía y el empleo españoles. Lo hemos visto claro con el contrato que la monarquía del Golfo Pérsico aún tiene con Navantia para la construcción de cinco corbetas, que ahora se ve en el aire por la metedura de pata de la ministra. No estamos hablando de un contrato cualquiera, sino de la joya principal de los astilleros militares de la Bahía de Cádiz, un lugar en el que precisamente no sobra el empleo. En concreto, el jugoso contrato de las corbetas -nada menos que de 2.000 millones de euros- garantiza cinco años de trabajo en Navantia y generará unos 6.000 empleos. Queda claro que la irresponsabilidad de la ministra socialista al poner en peligro dicho contrato ha sido enorme y la propia portavoz del Ejecutivo de Sánchez, Isabel Celaá, tuvo que frenar y dar a entender que se respetaría la venta de bombas a Arabia. Pese a que desde la SEPI se trasladó a última hora un mensaje de tranquilidad a la plantilla asegurando que el contrato de las corbetas no peligra, la sensación de ridículo es inmensa y a los daños económicos se unen los diplomáticos. Los saudíes ya han hecho notar su profundo malestar y han suspendido las visitas que tenían previstas a Navantia. A partir de ahora, Defensa debe tener como una de sus prioridades el que no se pierda un contrato tan importante para Andalucía como es el de las corbetas. Lo contrario sería incomprensible. Gobernar es, a veces, tomar decisiones con un nudo en el estómago. Si uno no está preparado para eso, mejor que no lo intente.

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