Normalidad diplomática con condiciones

Marruecos debe cesar de una vez sus demandas sobre Ceuta y Melilla y comprometerse a combatir las mafias de la inmigración y del tráfico de drogas

MAÑANA hará justo un año que unas 10.000 personas, incluidos alrededor de 800 menores, irrumpían desde Marruecos en la ciudad de Ceuta ante la pasividad, cuando no los ánimos, de las autoridades del país vecino para que atravesasen la frontera de forma ilegal. Una escena similar se repitió en marzo de este año en Melilla, con el asalto a la valla de 3.500 migrantes en dos jornadas sucesivas, logrando llegar a la ciudad unos 850. Era la respuesta de Marruecos a la acogida que España había brindado al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para ser tratado de urgencia por coronavirus. La embajadora marroquí en Madrid había sido ya llamada a consultas por su Gobierno de forma indefinida y el cierre fronterizo en ambas ciudades autónomas seguía en vigor, a la par que la suspensióm del tráfico marítimo de pasajeros en el Estrecho, generando grandes pérdidas. Mientras establecía alianzas con EEUU y países europeos como Francia y Alemania, el régimen de Mohamed VI presionaba así a España para que alterase su posición respecto al futuro del Sáhara Occidental. Y a fuerza que lo ha conseguido, como lo demostró la carta de Pedro Sánchez dirigida al monarca aluita en la que daba su apoyo a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara occidental y al establecimiento de una autonomía especial para ese territorio como la fórmula más "seria, realista y creíble" para solucionar el conflicto.

Mañana, al fin y tras los compromisos mutuos de buena vecindad, se reabrirán las fronteras de Ceuta y Melilla, un hecho que devolverá la normalidad a miles de ciudadanos que ha permanecido bloqueados, aunque es preciso estar atentos para que Marruecos -en un contexto internacional muy complejo y derivado de la guerra en Ucrania- mantenga su palabra y cese de una vez sus demandas soberanistas sobre las dos ciudades y se comprometa a combatir las mafias de la inmigración ilegal que juegan con las vidas de las personas y el tráfico de drogas.

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