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Con la huelga de maquinistas, más o menos frenada, y los trenes que están como están, quizás no sea el mejor momento para pedir que le traspasen las competencias del servicio de Cercanías a la Junta de Andalucía. Sin embargo, se debe mantener la coherencia. Con unas elecciones autonómicas antes del verano, este es un asunto que se quedará pendiente para la próxima legislatura. Y los partidos se deberían posicionar con claridad en la campaña. ¿Lo van a pedir, o no? La intención de contar con un Servicio Andaluz de Cercanías se planteó por el agravio con los Rodalies de Cataluña. Una vez más: igualdad. Está en el origen del Estatuto, e incluso del 28-F. Andalucía está definida como nacionalidad histórica. Traducido significa no ser menos que los catalanes, vascos y gallegos.
En la oferta de financiación autonómica de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se ha incluido la empresa mixta de Rodalies de Cataluña. Una sociedad participada al 50,1% por Renfe y al 49,9% por la Generalitat, que estará operativa a finales de este año, y que comenzará a funcionar con la gestión de la línea R-1 en 2027. Pocos saben que en el Consejo de Administración ya le han ofrecido un puesto (con su correspondiente sueldo) a un representante de ERC, a pesar de que no gobiernan ni en España ni en Cataluña y no tienen motivo para ese enchufe. Fue pactado entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras.
La Junta de Andalucía no se opone a que la Generalitat participe en la gestión de los trenes de Cercanías de Cataluña. Pero expresó su intención de que se permita lo mismo con el servicio en Andalucía. Sobre este asunto, hay contradicciones. Se pidió, se congeló, se volvió a pedir, se quedó como a la espera… Y el Gobierno sanchista decía que estaba dispuesto a negociar, pero no se ha concretado nada. Un aspecto importante, como siempre, es la financiación, que debería ser como la acordada con Cataluña.
La intención de la Junta era positiva. Se trata de mejorar un servicio que funciona con graves deficiencias. Debe incluir nuevas estaciones y más líneas. Y también enlazar mejor las conexiones regionales entre las ocho capitales andaluzas. Los servicios regionales de Cercanías son tan malos como los de Rodalies en Cataluña. Modernizar la gestión es lo principal. No es un conflicto político de yo quiero lo mismo, sino buscar una mejoría para el transporte público de Andalucía.
El debate sobre este traspaso de competencias ferroviarias a la Junta se abrió, y no se debería cerrar en falso.
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