alejandro V. García

La traílla de las fieras

EL Partido Popular ha accedido a incorporar a José María Aznar a la campaña de las municipales y las autonómicas. Le ha encomendado la tarea de elevar el nivel de apasionamiento entre los votantes más contumaces de la derecha, esos que consideran que Rajoy es un blandengue y un timorato que teme agarrar al toro nacional por los cuernos en vez de pellizcarlo por la culata. En el partido saben que cada vez que el ex presidente habla sube el pan, es decir, que sus seguidores se hinchan de gusto como pavos reales y sus detractores enflaquecen de rabia como espectros verdesos. Rajoy piensa que le viene bien desenganchar la traílla de las fieras para que se paseen por el parque expresando lo que él, por pudor, no se atreve. Pero hay un grave inconveniente. Aznar, del mismo modo que alimenta a la derecha, enardece a la izquierda. El ex presidente, como ya demostró el 14-M de 2004, es capaz de sulfurar a los numerosos abstencionistas de la izquierda y conseguir que corran a las urnas aunque sólo sea por despecho. Todas las drogas tienen sus contraindicaciones.

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