La tesis de errejón

Se necesita cinismo para afirmar poseer una radiografía electoral, el conocimiento de los deseos de los ciudadanos

La tesis de Errejón' es mi tesis sobre Errejón, no la investigación académica que llevó a cabo el líder neocomunista, al que Pablo Iglesias le hizo el achique de espacios en Podemos y de ahí lo de ahora. O sea, me apresuro a decir que mi tesis sobre Errejón es que no estoy de acuerdo con lo que, de un modo casi unánime, se está diciendo en los medios de comunicación y en las redes sociales, incluido lo de gurú bolivariano, el camarada Monedero, que dispara cañonazos casi siempre. O sea, ni Pedro Sánchez mueve los hilos del tabladillo para callar a Pablo Iglesias y reducir el electorado comunista a los tiempos de Anguita, ni está todo el pescado vendido. En el mundo de Unidas Podemos ni en lo que resulte de la apuesta del grupo Carmena-Errejón. Vamos, ni siquiera en el silencioso mundo del centro y la derecha, que a saber si de ahí llegarán votos a la urna que se estrena. Por de pronto se han reunido unos cuantos y han acordado que Errejón se presente a las elecciones próximas, no sabemos si con la marcha Más Madrid o Más España, lo que sería todo un detalle. Más España es lo queremos muchos aunque me temo que no es un deseo coincidente con la marca Errejón, siempre tan dúctil con el separatismo "de izquierdas" y demás inventos para hacer a España más pequeña, que es lo progresista, al parecer. El anuncio ha producido un quilombo, de inmediato. Yo no sé si lo piensan o no lo piensan, lo que dicen, digo. Porque -esta es mi tesis- se necesita un alto grado de cinismo para afirmar poseer una radiografía electoral, un conocimiento exacto de las intenciones de los ciudadanos, para asegurar escenarios que, por respeto, deberían no violentar. Vamos, no se puede asegurar que Errejón va a partir por el eje a Unidas Podemos, ni que la dispersión del voto vaya a aumentar la representación de los socialistas. España no es una democracia de partido único, ni mucho menos; el mostrador está abierto para que se inscriban los que lo deseen. Y decida el pueblo soberano libremente, ¿no crees? Pues no, mire usted, aquí ya se sabe lo que va a pasar con esta nueva marca que se pone en el escaparate electoral del Reino de España. Es una maquinación de los socialistas para partirle las piernas a la pareja Iglesias/Montero, o el producto del odio político, un modo de venganza puesto a disposición de los electores contra los antiguos camaradas de cálidos abrazos y sonrisas gélidas. Votar es lo de menos, parece.

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