Que el culo de una cantante -además de la casi ininteligible letra de la canción- sea objeto de debate político sobre feminismo y machismo es una de las muchas pruebas del tsunami de estupidez que nos arrasa. Desde que la canción fue elegida se han dicho desde la izquierda socialista y podemita tantas barbaridades puritanas -hasta que incitaba a la prostitución- como no se oían desde que los censores franquistas supervisaban las revistas para alargar las faldas de las coristas o tapaban los cuerpos de las señoritas que aparecían en bikini en los carteles de las películas de James Bond. Nada más parecido a estos presuntos izquierdistas que los jóvenes de Acción Católica tirando huevos y pintura a los carteles de Gilda ("En la Escuela [de Periodismo] -escribió en sus memorias el periodista Juan Ramón Pérez las Clotas- nos enteramos de que los jóvenes católicos iban a tener un show con la película Gilda. Allí fuimos, a las puertas del cine, y recuerdo a tres de ellos: Carlos París, Robles Piquer y el padre Llanos, que tiempo después se fue al Pozo de Tío Raimundo y aquel día dirigía la acción, tirando huevos a los carteles de Gilda").

Pues aquí tenemos a las hermanas (y hermanos) puritanas de Historia de la frivolidad de Chicho Ibáñez Serrador cantando aquello de "Somos puritanas... Usamos tijeras, usamos tintero... Cortamos, rompemos, echamos borrones, bajamos las faldas, subimos escotes… Quitamos lo malo, tachamos lo feo… Borramos la inmundicia en el mundo entero". De entonces a hoy los censores que se escandalizan de un culo y de la letra de una canción han cambiado de bando pasando de la dictadura a la democracia, de la derecha a la izquierda, del nacionalcatolicismo al laicismo radical antirreligioso. Curiosamente las tetas de otra canción candidata a Eurovisión no les escandalizaban porque eran "reivindicativas" y "feministas" ("¿Por qué les dan miedo nuestras tetas? ¿Por qué les dan miedo nuestros derechos?" tuiteó Irene Montero; "Señorías de Vox, ¿por qué les dan tanto miedo nuestras tetas?" dijo en el Congreso la diputada de Unidas Podemos Isabel Franco). Que yo sepa la única teta que ha dado miedo alguna vez a alguien es la teta gigante que persigue a Woody Allen en Todo lo que quiso saber acerca del sexo y nunca se atrevió a preguntar. Vaya, hombre, tenía que ser Woody Allen, tan quemado por la nueva censura como una bruja de Salem.

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