Tribuna Libre

Pepe / Oneto

Todos somos supervivientes

04 de junio 2013 - 01:00

El domingo se celebró la II edición del Día Nacional del Superviviente de Cáncer. He de confesar que nunca he sido muy partidario de los "Días de". Pero reconozco que lo que el 2 de junio se conmemoró es otra cosa bien distinta. Pues lo que en esta jornada, de alguna manera, festejamos es algo especial y tan importante que de no existir, necesariamente tendría que inventarse. Porque con esta iniciativa, impulsada por Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), se reconoce el durísimo y tremendo esfuerzo que han realizado más de un millón y medio de supervivientes de cáncer en nuestro país. Aunque Todos somos supervivientes, como dice el lema de esta segunda edición de este Día, refiriéndose, además de a los propios pacientes que han superado esta enfermedad, a sus allegados. Ya que, como explica el GEPA, "el cáncer no sólo afecta al paciente, nuestros familiares y amigos también conviven con las consecuencias de esta patología, con las citas médicas, con los efectos secundarios… Por eso, creemos que ellos también son supervivientes". Y en ese sentido quiero expresar mi más profundo agradecimiento al GEPA por ese reconocimiento que hace a los que hemos pasado por ese amargo trance luchando día a día en un auténtico calvario junto a nuestro ser querido para que éste superara ese horrible proceso oncológico.

Entre esas personas que han superado esta enfermedad está mi esposa. Loli ha sido víctima de uno de los cáceres (mesotelioma pleural) más peligroso, agresivo y con mayor índice de mortalidad que existen actualmente. Ha sido un arduo y espinoso camino, no exento de dificultades, con una peligrosísima y arriesgada intervención quirúrgica (pleuroneumonectomía) en el hospital Virgen de las Nueves de Granada, dirigida magistralmente por el doctor Florencio Quero, un chico joven que además de cirujano toráxico es neumólogo, asistido por los cirujanos toráxicos, los doctores Francisco Hernández y Carlos Fernando Giraldo, también jóvenes que no superan los 30 años de edad. A lo que se suman los sufridos tratamiento de quimioterapia; las sesiones de radioterapia, para las que tenía que desplazarse diariamente hasta Algeciras desde nuestra casa en Chiclana; etcétera. Una terrorífica historia que ya se puede decir que ha concluido con un final feliz, gracias al pertinaz empecinamiento de la neumóloga del Hospital de Puerto Real la doctora Gema Tirado en llegar hasta el final, que la llevó a detectar y descubrir a tiempo ese tumor con tan mala leche, que el doctor Quero le echó un par cojones y logró arrancárselo de sus entrañas

Pero si esas dos personas -Gema y Florencio- han sido clave y determinantes para que hoy Loli siga con nosotros, evidentemente el que sea una superviviente más del cáncer se le debe también al tremendo y constante apoyo, calor, compresión, dulzura, sentirlos y estar siempre muy cerca que mis tres hijos, su madre y yo hemos tenido en todo momento de mi madre, mis hermanos, mis tres sobrinos, mis cuñados -cónyuges de mis hermanos y no otros, para que quede claro-, mi querida prima Mari, mis amigos, mis compañeros, etcétera. Gracias, millones de gracias, porque todos vosotros habéis contribuido en convertir a Loli en una superviviente más del cáncer. Así que tenemos que decir que Todos somos supervivientes.

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