Su propio afán

Enrique García-Máiquez

El pinganillo del loro

08 de junio 2025 - 03:05

Isabel Díaz Ayuso tiene el don del populismo. Y me parece muy bien. Ha montado su show en la conferencia de presidentes y ha dado la espantada cuando hablaban en vasco y en catalán para demostrar su disconformidad con el espectáculo de los pingües pinganillos. Como también tiene el don del quiebro saleroso, ha rematado con la media verónica de apostillar que no tiene sentido estar todos saludándose de buen rollo en español por las esquinas, y luego subirse a la tribuna sobre el presupuesto de lo que cuesta la traducción simultánea y los aparatejos.

¿Por qué digo “populismo”? Porque en algunas comunidades autónomas del PP, especialmente en Galicia, y algunos jerarcas peperos, especialmente Feijóo, han sido muy de los pinganillos y de imponer el uso de las lenguas regionales, llamándolas propias, como si el castellano fuese ajeno. La incoherencia postural de Díaz Ayuso es evidente. El pinganillo es poca cosa y poco gasto, apenas la puntita de un enorme iceberg de imposturas y postureos.

Y aún así le jaleo el zapateado, arsa. También necesitamos gestos y que se abran grietas en el cemento armado del chiringuito demagógico. Ayuso hace esto; y me parece mejor aplaudírselo que ponerme a señalar las incoherencias. El mínimo paso en la dirección correcta nos acerca bastante más a la meta que los pasos en la dirección equivocada o que el arquetípico tancredismo.

Da pie a que el ciudadano se sume contra ese gasto inútil en este mes tributario. De paso, deja en evidencia, velis nolis, esto es, queriendo o/y sin querer, a sus propios compañeros de partido que no dicen ni mu contra los pinganillos y se quedan como quien oye llover en zirimiri, orballo o calabruix. Es una pequeña grieta quizá no muy coherente, pero poco a poco.

O poco a más, porque produce un efecto de círculo virtuoso. El pequeño gesto tiene un eco mediano en la opinión pública (véase este humilde artículo, por ejemplo), lo que anima a Isabel Díaz Ayuso a incrementar otro poco la gestualidad en esa línea, etc.

Por tanto, más que criticar o desdeñar los aislados conatos de resistencia, creo que hemos de concentrar nuestro malestar contra la inmovilidad, contra el colegueo con el PSOE y contra el mirar para otro lado. Y al revés: el mínimo desafío a Sánchez y a sus modos merece un eco, porque ya irán cayendo más.

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