El Palillero

La permuta

Con el cambio de los triles, los enviarían a la parcela hotelera que nadie quería. La jugada es perfecta

El Ayuntamiento de Cádiz parece gafado con los nuevos hoteles. Con casi todos los que quieren abrir en la ciudad, surge un conflicto. Empezamos con el boicot al del Tiempo Libre y seguimos con la intentona del estadio Carranza, dos clásicos de la misión imposible. Pero ahora se plantea un nuevo litigio, con el intento de permutarle a la empresa Zaragoza Urbana su proyecto de Valcárcel con el del Campo de las Balas. Ahí le reconozco la habilidad al concejal de Urbanismo, Martín Vila. Su operación es perfecta, por astuta y práctica. Aunque no lleva razón, yo se la daría, a ver si cuela. En este caso maquiavélico, el fin justifica los medios.

Como algunos lectores se habrán perdido lo mejor de Valcárcel, vamos recopilar en modo sucinto. Después de los vaivenes ya conocidos, batallas históricas y demás, la Diputación, el Ayuntamiento, la Universidad de Cádiz y la empresa Zaragoza Urbana se pusieron de acuerdo para el futuro de este edificio, que en su día fue el paraíso de la okupación. Consistía la solución en que el edificio acogiera la Facultad de Ciencias de la Educación (antaño llamada Magisterio), reservándose una parte del lugar para que Zaragoza Urbana construyera un nuevo hotel, de dimensiones más pequeñas que el faraónico inicialmente anunciado.

Una vez presentado ese proyecto, por todos los afectados, casi nadie se lo ha creído, como es natural. En Cádiz, con los hoteles, todos somos discípulos de Santo Tomás: si no lo veo, no lo creo. Yo no lo creería hasta que vea al personal de recepción entregando las llaves de las habitaciones. No obstante, se ha tenido en cuenta ese presunto supuesto, y se contempla la hipótesis, por seguir la pista del cuento.

En esas estamos, cuando Martín tiene un ataque de habilidad y nos muestra su mejor versión, en modo trilero. Así que Zaragoza Urbana había visto la pelotita en el edificio de Valcárcel, y luego se la cambiaron al otro lado del mismo edificio. Y ahora ¿dónde aparece la pelotita de esa empresa hotelera? ¡En el Campo de las Balas!. Con el cambio de los triles, los enviarían a la parcela hotelera que nadie quería. La jugada de Martín Vila es perfecta. ¡Felicidades!

El hotel del Campo de las Balas es aún más difícil de colocar que el del estadio. Después de que el Atlántico renunció a la ampliación, nadie se ha interesado. Aunque esto parezca un timo, para la ciudad sería una jugada perfecta. Con la permuta, Martín mataría dos pájaros de un tiro: Valcárcel y el Campo de las Balas. Ya sé que decir eso en Cádiz, tan cariñosa con los animales, es una barbaridad, pero las cosas son como son. A ver si cuela.

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