Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El parnaso se renueva

Llorábamos aún por Caballero Bonald cuando irrumpió Paz Padilla. El nivel literario de Cádiz sigue en lo más alto

SE fue Caballero Bonald, llegó Paz Padilla, el nivel literario de Cádiz se mantiene en lo alto. Las letras gaditanas se renuevan. Como íbamos a echar de menos al escritor jerezano, irrumpe con fuerza la escritora gaditana con su obra El humor de mi vida, a la altura de Ágata ojo de gato, Campo de Agramante o Toda la noche oyeron pasar pájaros. Digo más: nunca Pepe Caballero hubiera llegado en descapotable a firmar un libro ni hubiera congregado en la plaza de Mina a cientos de personas ávidas de cultura, ansiosas por la lectura voraz, verdaderos letraheridos gaditanos con el nivel intelectual de cuando esta ciudad era emporio del Orbe, faro de la inteligencia, capital del cosmopolitismo. Incorporar al parnaso a Paz Padilla el mismo día que nos deja Caballero Bonald viene a consolarnos del gran hueco dejado por el escritor de la Argónida, volvemos a situarnos en la ciudad de las tertulias en el Café Apolo, el Café del Correo o la tienda de Cossi, la ciudad de los 30 periódicos, los 10 teatros en cuatro idiomas diferentes, la ciudad donde se hablaban todas las lenguas conocidas, la cuna de la libertad, la sede del parlamentarismo iberoamericano, la que fue capital de España. Llorábamos todavía por Pepe Caballero cuando irrumpió con fuerza Paz Padilla. Quienes desprecian la cultura popular, los millones de seguidores de Sálvame y el resto de programas de Telecinco no comprenden España ni tienen amor por Cádiz. Aquellos falsos intelectuales que se creen superiores por despreciar esos programas son los mismos que consideran chabacano el Carnaval o a las Brigadas Amarillas, gente que no comprende que la cultura la determinan las clases populares. Aquellos que piensan que lo minoritario es mucho más exquisito solo por el hecho de no tener tras sí un clamor popular en el fondo son unos acomplejados, unos resentidos porque no son capaces de juntar a cientos de personas para la firma de un libro. Son los mismos que criticaron la cola para los topolinos en la calle Ancha, a los que hacen botellón en La Caleta, el Paseo Marítimo o La Punta o los que critican a los cadistas que esperan al autobús del equipo.

Esa gente piensa que mientras menos te lean, menos te escuchen y menos te sigan, mejor eres. Resentidos, resabiados, minoritarios, no entienden a las clases populares, son incapaces de sintonizar con el sentimiento popular y los intereses de la mayoría. Esos mismos que van diciendo por ahí, sin corazón y sin sentimiento, que el libro lo ha escrito en realidad el sobrino chirigotero de la presentadora de televisión. Esa gente no son de Cádiz. Estamos ansiosos por leer el próximo libro de Paz Padilla, esperemos que sea un poemario.

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