La firma invitada

Ramón Sánchez Heredia

Un otoño caliente

Pasado prácticamente el verano, comienza el nuevo curso político; cada vez nos adaptamos más al calendario escolar y al comienzo de la Liga. Esta es una manera de establecer el comienzo de una nueva etapa mediática, pues la verdad es que el periodo estival no ha cambiado las cosas en nuestra sociedad; precisamente no ha sido un verano para recordar pues muchos ciudadanos no han tenido vacaciones. Éstas han sido más reducidas para otros tantos y el sector turístico, una de la bases de la economía y del empleo de nuestra provincia, de Andalucía y de España, sólo ha podido resistir y defenderse de la crisis, por lo que hay que felicitarlo.

Este nuevo curso político se espera caliente, un otoño caliente, quizás excesivamente caliente. Ello lo digo basado en hechos constatables: la crispación PSOE-PP no ha bajado ni en el verano, cualquier motivo ha sido bueno para ello, lo que augura que de aquí a las elecciones municipales de mayo de 2011, prólogo de la generales, el termómetro irá aumentando, sin contar las elecciones autonómicas que pueden caer por el camino. Lo malo es la crisis en la que estamos sumergidos, la cual sigue estando en plenitud y esta crispación, precisamente, no ayuda nada a afrontarla, cuanto más se ha extendido al ámbito del pacto social y tenemos una falta de encuentro entre la patronal y sindicatos, con un Gobierno que no ha sabido actuar ni de árbitro ni de moderador, precisamente en estos momentos. Al final los bipartidarios gastan más esfuerzo en quemar al contrario, en su lucha del poder por el poder, que en buscar soluciones a los graves problemas de los ciudadanos, esta es la realidad.

Los andalucistas seguimos pensando que el consenso es un instrumento de acción política de gran valor, en cualquier momento político pero cuanto más en momentos excepcionales, como los actuales. Esa va a ser nuestra primera apuesta en la provincia de Cádiz, favorecer el diálogo y el consenso en los temas esenciales para los ciudadanos. No es esta la estrategia de los bipartidarios, me temo, como se demostrará en los próximos Presupuestos Generales del Estado o de Andalucía, instrumentos vitales de cara a salir de la crisis lo antes posible o por lo menos paliarla, pero nosotros en lo que podamos influir a nivel provincial incidiremos en el diálogo, como ya lo venimos haciendo.

Los andalucistas consideramos que el objetivo político central en nuestra provincia debe ser el desempleo, de forma mucho más prioritaria aun de lo que hemos venido pidiendo en la última década, pues si decíamos que éramos el furgón de cola, ahora el tren se ha detenido. Al hablar de paro no entendemos de cifras macroeconómicas, ni porcentajes del 17% como Zapatero utiliza para la ayuda de los 420 euros, pensamos en familias, en necesidades reales y en derechos. Por ello, ese objetivo hay que verlo en una doble dirección, creación de empleo y prestaciones sociales que eviten la indigencia de familias.

Es necesario que desde las Administraciones Públicas se realice una política de gestión de suma austeridad, para que ese ahorro se destine al pago de proveedores y promover inversiones, pero inversiones que sean generadoras de empleo directo o indirecto y de efecto multiplicador en nuestra economía; a la vez, que se destinen cantidades suficientes en las partidas sociales para que ninguna familia quede en la indigencia, un gasto social para solventar problemas y dar respuestas a derechos ciudadanos básicos; no como filosofía de clientelismo político, como por desgracia algunas veces se trata de vender políticamente, pues la filosofía debe de ser cada andaluz con su empleo.

El panorama no es halagüeño, con una caída del PIB sin precedentes del 4,2%; un porcentaje de paro que en los próximos meses alcanzará el 20% de la población activa, mucho mayor en nuestra provincia, y una inversión que ha caído en términos interanuales un 17%, llevamos unos meses en deflación, se avecina una subida de impuestos más o menos maquillada, pero ante esto no hay que caer en el pesimismo, ha habido otras crisis y las seguirá habiendo y se saldrá de ella. El problema de la actual se encuentra en la falta de credibilidad, rigor y de sinceridad del Gobierno Zapatero y de la oposición de Rajoy sin ideas, amortizado políticamente, que hace que no generen ilusión, ni seguridad alguna, ni uno ni otro.

Ante esto, es muy importante que la sociedad civil sepa dar respuesta a los problemas concretos y sepa superar y no imitar la confrontación bipartidaria. La sociedad no es sólo la oficial y la institucional, sobre todo en una sociedad democrática, por ello cada uno debe de jugar su ficha en esta partida. En este sentido, el papel de motor social y económico que tienen patronal y sindicatos es muy importante, por la necesidad urgente de un rearme y actualización de nuestra actividad económica.

La provincia de Cádiz con el potencial no sólo turístico y agrario, al cual hay que apoyar para su máxima expansión, y con potencialidades diversas, incluso industriales, puede y debe de salir de la crisis fortaleciéndose y aprendiendo de errores pasados, como ha sido el trato a nuestra industria pesquera; pero lo que sí es necesario es una nueva mentalización más reivindicativa y más ambiciosa, -cierto conformismo ha llegado hasta nuestra propia economía- más confianza en nosotros mismos.

Las próximas conmemoraciones constitucionales de los Bicentenarios de 1810 y 1812, en San Fernando y Cádiz, junto con otros eventos en estas fechas, deben servir como arranque de la comarca de la Bahía y de toda la provincia para construir nuestro futuro. Los andalucistas, conociendo nuestras potencialidades y a nuestros hombres y mujeres, somos optimistas ante el futuro, claro está que en la vida nada se regala ni en lo personal, ni en lo familiar ni a nivel de pueblo, somos dueños de nuestro futuro, por ello, nosotros pedimos esfuerzo e ilusión para que nuestra tierra vuelva a ser lo que fue.

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