Todo se olvida

Con 'Todo se olvida' voy a estar de viaje interior mientras hierve el país pueblo a pueblo, telediario a telediario

Ayer estaba viendo los telediarios cuando llamaron abajo. Solemos decir llamar abajo al telefonillo de la calle. Era el paquete que llevaba días esperando. En efecto, un repartidor muy amable me lo entregó. Se trataba. en efecto, del último libro de Carmen Guaita, que voy a presentar en San Fernando dentro veinte días. Todo se olvida, es el título. Qué contraste la saturación de imágenes y declaraciones de unos y otros, los gráficos, los datos electorales con la nueva novela de Carmen, su tercera novela, que ha querido que se la presente también.

Carmen Guaita es hija de cañaíllas pero lleva toda la vida en Madrid, pero lleva toda la vida en el recuerdo de esta ciudad que ama y que siempre se le aparece en los mejores recuerdos, en los días de más luz y más música y más emociones. Es así desde Jilgueros en la cabeza, su primera novela. En El terrario, su segunda entrega, San Fernando, Cádiz, esta geografía de su dicha, formó parte del paisaje narrativo y de las emocionas de sus personajes.

Sé que me quedan horas de goce con Todo se olvida, porque hay mucha música dentro y muchos músicos, junto con la vida misma que desfila con el trazo siempre amable, siempre dulce de Guaita, pero no por ello el mundo discurre extramuros de la lágrima ni de la tragedia del vivir cotidiano.

Qué contraste este universo que se abre en la novela de mi amiga Carmen Guaita, con el ruido exterior, los mensajes que nos envían, como si pudiéramos hacer algo más que haberlos votado. Paradójico, voy a estar en un viaje inmóvil con este libro, que seguro estoy me va a entusiasmar, como los anteriores, con su escritura pulcra, ¿femenina?, inteligente y clara como un amanecer desde una azote frente al mar de estas ciudades del arco de la bahía. Voy a estar de viaje interior mientras hierve el país pueblo a pueblo, telediario a telediario. Contramedida perfecta este Todo se olvida a lo que, invariablemente, será olvidado más pronto que tarde, que es esta turbamulta de ambiciones por estar más que por ser, por existir más que por vivir la vida de los otros, las experiencias de los otros, que es la propuesta que siempre hace nuestra autora con su literatura, creedme, ciertamente redonda.

Carmen Guaita es la solidaridad cercana con el sufrimiento de los otros, con el amor y el amar, con los recuerdos de la dulzura. Hay mucha ópera en esta novela, y cuanto significa esta manifestación de la cultura europea, cristalización de varias artes, grado de la civilización de muchos quilates. Ya decía, Todo se olvida… Me pongo a ello.

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