En número de muertos

Los habitantes de aquel Sahara español hoy son exiliados en los campos del desierto argelino

Me impresionó muchísimo conocer lo que, al parecer, dijo el presidente Abraham Lincoln cuando se avecinaba la guerra civil entre el Norte y el Sur de los Estados Unidos: si es preciso se pondrán 200.000 muertos, la unidad de la Nación lo merece. ¿Han pasado demasiados años para que un gobernante esté dispuesto a aceptar como inevitable esta mortalidad de la ciudadanía? En este tenor argumentaba un separatista catalán, en los muertos que costaría la segregación del territorio, en el de coste de vidas porque sin una guerra sería imposible la independencia de Cataluña, una guerra ganada, por supuesto por los independentistas.

En 1975, con Franco expirando, lanzó a miles de marroquíes el Sultán de Marruecos para la conquista "pacífica" del territorio, bajo administración española, llamado Sahara español. Cuyos títulos históricos de propiedad alegaba poseer. Los habitantes de aquel Sahara español hoy son exiliados en los campos del desierto argelino y Marruecos ha ocupado su territorio, que está dispuesto a defender bajo cualquier precio. Incluso el de la tradicional amistad con el Reino de España. Es lo que hay detrás de algo tan inconcebible como lo que hemos visto días pasados, la ocupación de la ciudad española de Ceuta por miles y miles de marroquíes, a los que se les ha dado paso franco por la frontera y se ha llevado con engaños. ¿El motivo? El traslado a un hospital en España del líder saharaui del Frente Polisario, Brahim Ghali, enfermo de Covid-19. Casi un casus belli, pues, que hasta la embajadora ha cerrado el despacho de Madrid y se ha vuelto a Rabat. El Sultán se ha puesto la levita de Lincoln y ha manifestado sin inmutarse a dónde está dispuesto a llegar en términos de vidas humanas, llegado el caso. Pero ¿y nosotros, Pedro Sánchez ahora? La españolidad de Ceuta, Melilla o las Canarias, en términos de muertos y guerra, ¿hasta cuántos españoles estamos dispuestos a sacrificar por la Patria unida? Curioso que tengamos que expresar esta dialéctica que debería estar definitivamente ida de nuestras vidas. Los males que nos acaecen por ejercer la soberanía mínima de procurar la curación a un enfermo saharaui es el desencadenante de todo, la excusa perfecta. No es el único desafío, en el número teórico de muertos. Casi mil costó el terrorismo etarra, perseguía la independencia y el socialismo en el País Vasco. Es como una pulsión fatal que vuelve a coincidir con momentos de España no muy felices, como esta pandemia mundial que ha desbaratado nuestra economía, ha infectado a millones y muerto a decenas de miles de españoles. Y los partidos políticos incapaces de encontrarse y construir un futuro necesario. Alucinante.

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