La corredera

Antonio Morillo

La niña bonita

30 de diciembre 2014 - 01:00

CUANDO no había tele, en las largas tardes/noches de invierno, mayores y pequeños jugaban en las casas a la lotería, precursora del bingo, a la lotería con cartones que valían una perra gorda y se anotaban con garbanzos o habichuelas. Cuando va nacer el año 2015, me he acordado del tema porque al 15 le llamaban 'la niña bonita'. Entre otros motes que se le daban a los diferentes números, para animar el cotarro... al número 1 Luis Pitin, al 13 mala pata, al 33 la edad de Cristo, al 22 los dos patitos, al 69 el jorobao, al 88 los bombos de la Carraca, al 90 el abuelo, etc, etc. La niña bonita es el nacimiento de la primavera, es la alegría de la casa, es el despertar a la vida, es cuando la niña se ha hecho mocita y descubre el mundo con sus amores y fantasías, es ver el mundo color de rosa, es canto y alegría. Por eso me he acordado hoy de la niña bonita, que así debemos llamar al año entrante.

¿Y porqué? Pues porque estamos hartos de tristezas, angustias y pesares. A nadie cuando está triste y quejumbroso, está, digámoslo claro, de mala leche, se le ocurre agrandar su negocio ni emprender nuevos derroteros, se arruga y espera que pase el temporal. Y en España estamos creyendo que todo se arregla con medidas económicas y con elucubraciones teóricas. Y hace falta la niña bonita, hacen falta líderes que despierten al respetable y den ánimos y esperanzas. Hace falta darle salsa a la vida, alejar el pesimismo y renacer, hace falta optimismo. Hasta en el enfermo más enfermo, le priva y beneficia la esperanza y el buen talante, porque estimula su sistema inmunológico, porque sensu contrario, si se deprime al máximo no lo salva ni la caridad

Así pues optimismo para los canarios y que surja el petróleo del mar, que ya los marroquíes también taladran por allí, que Artur Mas se deje de pamplinas que juntos estamos todos mejor, que los políticos y todos trabajemos por patriotismo, con honor y honradez, que no haya más imputados, que se espabile la construcción, la agricultura, la pesca y el comercio y que las empresas se multipliquen, que no a los cantos de sirena ni a las pseudodictaduras.

P/D: Cada vez que escribamos o digamos 2015, acordémosnos de la niña bonita.

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