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ESTA semana han coincidido dos noticias que nos recuerdan la escasa cohesión regional de Andalucía. La primera es que el Santander avisó de su interés por el Banco Mare Nostrum, que el Estado debe privatizar en 2017. El FROB tiene el 65% del capital del BMN, participado por la Fundación Caja Granada. Ahora que va a haber Gobierno se agita el tablero. Si Guindos sigue, conocemos sus planes. Quiere que Bankia sea el cuarto gran banco español. Y ha organizado que se quede con el BMN, siempre que Bruselas bendiga la operación. Hace un mes, Goirigolzarri anunció que estudiaba la fusión. Puede que no sea la única integración. Hay quien sostiene que le ha puesto el ojo a Unicaja.
Al BMN le han salido otras novias: Santander, Bankinter y BBVA. En 2017 será año de grandes fusiones bancarias en toda Europa. Estamos lejos de la ilusión de una caja única andaluza, idea lanzada sin éxito por el presidente Chaves en 1999. Aquella propuesta hizo saltar los resortes del localismo andaluz y en cada provincia hubo una cerrada defensa de su caja territorial, para no depender de la más fuerte y saneada, que era Unicaja. El propio PSOE participó en Sevilla, Granada o Córdoba en estas maniobras defensivas. Ahora la caja cordobesa es de un banco vasco, la granadina va rumbo a Bankia y la sevillana tiene bandera catalana.
La otra noticia es que Dcoop ha recomprado a Deoleo su planta de embotellado de Antequera, que entregó con su marca Hojiblanca como pago no dinerario por una participación en esta compañía, de la que salió hace dos años. Aunque hay versiones contradictorias, la marcha de Dcoop se produjo al no poder controlar la empresa en el momento en el que el Estado vendió la participación precisamente de Bankia y BMN. Deoleo tiene algunas de las mejores marcas de aceite de oliva del mundo, varias italianas. Y Andalucía es el principal productor mundial de aceite. El maridaje era perfecto. La versión dada en su día por la antigua Hojiblanca es que las cajas que eran accionistas prefirieron al fondo de inversión británico CVC, en una actuación muy poco regional. Las cajas insistieron en que no hubo una oferta formal de Dcoop. En todo caso, la magnífica marcha de la cooperativa con sede en Antequera y las dificultades de Deoleo, que ha perdido más de 150 millones de euros en los últimos dos años, invitan también a la nostalgia.
En Andalucía, en materia financiera, empresarial ¡y hasta futbolística! cuesta la misma vida que se ayuden y cooperen unas provincias con otras. Y así no nos va nada bien.
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