Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Al pobre Diógenes de Sínope no lo ha tratado bien eso que llamamos con reverencia "la posteridad". El nombre del asceta griego está ligado a un síndrome que entra en colisión con sus enseñanzas. Pero en eso ha quedado la memoria del Cínico, del hombre que le dijo al mismísimo Alejandro, "quítate que me tapas el sol". Ay, pobre Diógenes, cuánta razón tenías cuando vislumbraste aquel sencillo pero aplastante presupuesto lógico, "el movimiento se demuestra andando". Hasta tú saldrías del parapeto de tu tinaja para ir arrancado lazos rosas de las solapas a todo aquel que le riera la gracia a un gobierno que bolígrafo-tijera en mano aniquila los centros de investigación de este país, los programas de prevención de enfermedades como el cáncer y apoya el encarecimiento de los fármacos. Ay, Diógenes, también intento hacerme el loco cuando estoy entre locos. Pero que va, no me sale.
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