EL ALAMBIQUE

Juan Clavero

1.050 millones

EL Programa Mundial de Alimentos, agencia especializada de las Naciones Unidas, ha advertido que ya hay en el mundo 1.050 millones de personas -150 millones de ellos niños- que pasan hambre física, superándose por primera vez en la historia la increíble cifra de 1.000 millones de hambrientos. La ONU ha anunciado que se necesitan 30.000 millones de dólares al año para garantizar la seguridad alimentaria de la población mundial. Una minucia si se tiene en cuenta que al año se gastan en armamentos y guerras un billón de dólares, y que los países ricos han destinado ¡cinco billones de dólares! para salvar a la banca en la actual crisis. Esa misma banca que da primas multimillonarias a sus ejecutivos -responsables de primer nivel de esta crisis-, y jubilaciones escandalosas, como los tres millones de euros anuales al Consejero Delegado del BBVA.

La ONU ha calculado que alrededor de 2.700 millones de personas viven con menos de 2 dólares al día. 25.000 niños mueren al día por enfermedades relacionadas con la malnutrición y la pobreza, mientras que se multiplica vertiginosamente la fortuna de los más ricos. El patrimonio de las 10 personas más ricas del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. ¿Tan difícil es acabar con esta ignominia? En el mundo hay recursos suficientes para acabar con el hambre y la miseria, pero el "orden" mundial, en manos de las grandes multinacionales, y la existencia en muchos países del Tercer Mundo de oligarquías insolidarias y gobiernos dictatoriales y corruptos, no ayudan a ello, pues no tienen este objetivo como su prioridad. La ONU se ha planteado entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio la reducción de la pobreza. Se pretende reducir a la mitad la pobreza global para 2015, incluyendo la reducción de la mortalidad infantil en dos tercios y la mortalidad materna en tres cuartos. Todos ellos son objetivos absolutamente viables y alcanzables.

La crisis relativa de los países más ricos no debe llevar a disminuir la ayuda al desarrollo de los más pobres, como proclaman los partidos de la derecha y se arenga desde los medios de comunicación más rancios y racistas. Acabar con la pobreza y el hambre debe ser la primera prioridad a nivel mundial de la humanidad.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios