Como pasaba en aquel cante de Manuel Torre en el que a las puertas de un rico avariento llegaban los pobres pidiendo limosna y aquel respondía echándoles los perros. Así propugnan algunos que se trate a las personas que vienen de África en busca de una vida mejor. Como llevan haciendo desde hace décadas, como toda la Humanidad viene haciendo desde el principio de los tiempos, quizá desde que fuera expulsada de aquel paraíso en el que todo nos venía dado, en busca de lo que más se pueda parecer al imposible Edén, aunque sea ganándose el pan con el sudor de la frente. Nosotros vinimos huyendo de ciertos lugares y luego fuimos invadiendo otros, traspasamos fronteras en busca de ideales o simplemente de realidades que mejorasen la nuestra. Y hoy, aquellos que se proclaman cristianos, que otorgan medallas a imágenes, reniegan de su principal insignia: la caridad. Presas del miedo.

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