Crónica personal

Pilar / cernuda /

El megadecreto

LAS formas han fallado estrepitosamente, presentar en el último minuto un decreto que afecta a 26 leyes no es la mejor manera de hacer las cosas. Pero en descargo del Gobierno hay que decir que no ha estado de brazos cruzados precisamente, así que no cabe acusar al equipo de Rajoy de sufrir un ataque de precipitación tras meses de tancredismo. Por otra parte, la mayoría de las medidas sólo podían aprobarse cuando las cuentas fueran más presentables y se dieran las condiciones para tirar de presupuestos para ayudar a las empresas a contratar nuevos trabajadores, era posible cumplir al menos en parte la promesa de rebajar impuestos y de atender las demandas de autónomos y pymes, o se tomaban decisiones sobre empleo que obligaban a un gasto considerable. En ese sentido tenía razón la vicepresidenta Sáenz de Santamaría cuando advertía que se había presentado el macroproyecto cuando se pudo presentar.

Tiene también razón la oposición cuando se queja de que hay que contar con ella y no se ha hecho, pero la pierde el PSOE al amenazar con recurrir al Tribunal Constitucional no porque considera negativas las propuestas, sino por eludir el debate parlamentario al tratar de tramitarla por decreto ley. Aunque el Gobierno ha propuesto finalmente que una vez aprobado lo convertirá el proyecto de ley para estudiar las enmiendas que presente la oposición. No es la primera vez que se utiliza ese juego parlamentario en momentos de urgencia, el propio Zapatero lo hizo cuando Bruselas le conminó a que aprobara unas medidas económicas que evitarían el rescate de España.

Criticadas las formas porque existen elementos sobrados para la crítica, el contenido obliga a aprobar el decreto lo más pronto posible si se pretende que en estos meses de verano se aprovechen las oportunidades que se abren. Desde la liberación de horarios comerciales -que pregunten en lugares turísticos si están de acuerdo, sobre todo los que reciben cruceros- hasta la contratación de jóvenes o personas que no han tenido posibilidad de estudiar, la rebaja de las comisiones de tarjetas de crédito y débito, la rebaja del IRPF en determinadas condiciones o las ayudas directas a familias en situaciones de riesgo.

Multitud de españoles esperaban la aprobación de esas medidas como agua de mayo. Es lo que importa. Por otra parte, habría que preguntarse qué reacción tendrían los que se quejan de las formas si, por mantenerlas, se hubiera retrasado durante meses la puesta en marcha de unas medidas que suponen un respiro para tantos ciudadanos.

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