Cuando llaman a tu puerta

03 de febrero 2026 - 03:04

Cómo han cambiado los tiempos y cómo el racismo y la xenofobia han aumentado en España lo demuestra el hecho de que, hace no demasiado, las regularizaciones de inmigrantes muy numerosas que hicieron Felipe González, y sobre todo José María Aznar, no levantaron ninguna reacción significativa en contra por parte de las fuerzas políticas que ahora ponen el grito en el cielo y denuncian una supuesta operación de “reemplazo” y de “aumento del censo electoral” para beneficiar las posibilidades de gobierno de la izquierda o, más burdamente, para que “Sánchez se mantenga un rato más en la Moncloa”. Ya se ha explicado suficientemente, por parte de los mínimamente informados y para el que quiera escuchar, que los cientos de miles de personas que vean ahora reconocidos sus derechos como tales no tendrán derecho a voto en un buen plazo de tiempo, puesto que regularizar no es lo mismo que nacionalizar, y que por lo tanto esta necesaria y humana medida del Gobierno no beneficiará absolutamente en nada al actual Ejecutivo. Asombra, por otra parte, la capacidad adivinatoria de la derecha y ultraderecha para penetrar en las mentes de estas personas, que por fin podrán ejercer y reclamar sus derechos humanos, y conocer desde ya mismo lo que tienen pensado votar cuando, dentro de unos años, puedan hacerlo si es que siguen en este país, antaño acogedor. Dan por hecho estas derechas, hoy comandadas por el miedo y el odio disfrazados de ideales, que las personas que han llegado a España son todos unos rojos peligrosos y no dudarán en apoyar a los igualmente pérfidos socialcomunistas que habitan hoy en la Moncloa. Supongo que también tienen un espejito mágico que les dice qué religión practican los que están de hecho ya viviendo y trabajando aquí cuando hablan de ‘islamización’. Tengo para mí, sin embargo, que una buena mayoría son cristianos, si tenemos en cuenta la gran cantidad que aportan a estos flujos los países de Iberoamérica. Todos esos datos, felizmente, los aportará el Instituto Nacional de Estadística cuando esas personas adquieran su merecida condicion de ciudadanos.

Esas fuerzas oscuras y agoreras lamentan también a cada dos por tres lo que ellos llaman el “efecto llamada” de estas medidas, siendo la verdad, en cambio, que ya están aquí, y que lo que ha llamado siempre a los migrantes, incluidos tantos españoles interesadamente olvidados, ha sido llegar a una tierra de prosperidad, lo que debería llenarnos de orgullo y satisfacción, que diría uno de nuestros emigrantes más conocidos. Y lo malo es que ya sé la respuesta de más de uno que se digne leer este artículo: “Si tanto te gustan llévatelos a tu casa”. Si es que eso se puede considerar una respuesta.

También te puede interesar

stats