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Rafael Sánchez Saus
Segundo aviso
Los Salineros de Cañamaque cantaban hace 100 años: “Hemos adelantado el adoquinado, pero a los callejones no les ha tocado, ya les tocará, porque cuando llueve se parece mucho al Estrecho de Gibraltar”. En 1978 La Guillotina: “Qué asco de alcantarillado tenemos en esta ciudad, que solamente caen cuatro gotas y ya hay que ponerse a nadar”. Durante años Ignacio Romaní estuvo al frente de Aguas de Cádiz, cuando se inundaba La Laguna, la calle Nueva o los Callejones. Cuando dieron agua contaminada en Loreto, Romaní tenía dada la orden de que se priorizarán las obras que quedaran a la vista, con lo que tanques de tormenta y alcantarillado estaban excluidos. Era un tiempo donde era más importante esa universidad de chichinabo que montó Carbures en Lisboa. Tuvo que llegar Jesús Oliden y los gobiernos de Por Cádiz Sí Se Puede para que empezasen las obras que han evitado, por ahora, inundaciones en la ciudad de Cádiz a pesar de los dos meses consecutivos de fuertes lluvias. Supongo que quedarán actuaciones por ejecutar, como ocurre siempre, y que no ha caído sobre la ciudad una tromba de agua durante una marea alta. El caso es que no se ha anegado ninguna calle y el tipo que se paseaba por La Laguna con una moto de agua tendrá que esperar. Los de Adelante Izquierda Gaditana no son ni para presumir de algo que han hecho bien. Llevamos dos meses de una borrasca tras otra con los nombres más extraños que se pueda imaginar. La gente no solo mira al cielo, “hoy hay viento del Sur” que decían Los Enteraos, sino que sigue también todos los días las predicciones del tiempo para saber qué ropa ponerse. Mi suegra leía cada día el Diario de cabo a rabo, con especial interés en los pronósticos del tiempo. Cuando las predicciones meteorológicas vaticinaban lluvia siempre decía “han dao agua” para que todo el mundo sacara los chubasqueros y el calzado correspondiente. Los paraguas, en realidad, dan un poco igual porque en Cádiz, como todo el mundo sabe, llueve de lado. Hay que mirar en dirección a La Caleta para ver si las nubes son demasiado oscuras. Los que jugamos al fútbol no hemos dejado de hacerlo a pesar de la lluvia, como si estuviéramos en San Mamés, donde juega el equipo del alcalde. Salvo en la Sierra, en Jerez y en el Campo de Gibraltar, el resto no hemos sufrido lo que llamaban “las inclemencias del tiempo”. Hemos visto a Antonio Sanz y a Juanma Moreno pendientes de todo para no sufrir los efectos de un Ventorro. Pedro Sánchez llega en helicóptero a San Roque para no tener que salir a escape como en Paiporta. Y la subdelegada más pendiente del Carnaval.
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