El palillero

José Joaquín León

2012, ¿el fin del mundo?

11 de octubre 2009 - 01:00

Las profecías pesimistas de estos malanges se basan en el final de la cuenta larga del calendario maya, que daría paso al fin del mundo mundial. Algunos astrólogos, como un tal Jenkins, anuncian una conjunción muy cercana del sol, en el solsticio de invierno, que no se volverá a producir en miles de años. Y otros visionarios dicen, del tirón, que un asteroide o un cometa chocará contra nuestro planeta, sin especificar si dará de lleno en la plaza de San Juan de Dios. Esotéricos más modositos puntualizan que no será el fin del mundo, sino el renacer de una nueva era, en la que la Kundalini transformará la Tierra.

Ya hay películas, libros y un mogollón de webs para distraerse en Internet. Cádiz es así. Se organiza aquí algo grande y se pone el mundo patas arriba, incluso puede que termine de cuerpo presente, como si fuera el drago difunto de las Puertas de Tierra. La verdad es que hasta que llegue el 2012 no nos vamos a enterar. Desde el punto de vista de los creyentes en la religión verdadera, se nos pide que no creamos en supersticiones. El mundo se acaba para cada uno en su momento: "Velad, pues, porque no sabéis el día, ni la hora" (Mateo, 25:13). Pero no se dice nada del año. Cuando San Juan escribe el Apocalipsis en Patmos tampoco incluye ninguna referencia al año del Bicentenario, como es lógico.

Pero da mala espina que aparezcan tantos profetas de andar por casa. No sólo los que dicen que el mundo se acabará cuando haya un Papa negro (que algunos confunden con Obama, santificado a lo laico con el Nobel de la Paz). Los profetas que dan yuyu y te dejan canijo son los que auguran milagros como el del Selu, que no ganó y se lleva todos los premios. A saber: "Cádiz tendrá un nuevo hospital en el 2012", "la plaza de Sevilla será el centro estratégico de Cádiz en 2012", "el hotel Atlántico y el de Valcárcel abrirán sus puertas en 2012", "el castillo de San Sebastián servirá para algo en 2012". Por no hablar de otras profecías más viejas, como la de "Cádiz tendrá una plaza multiusos algún día".

Cuando todo eso se cumpla, que yo no lo dudo, ¿qué más quedará por hacer en Cádiz? ¿Alguien piensa en el Cádiz del 2013? ¿Para qué? Da la impresión de que nos hemos dejado llevar por las supersticiones y el calendario maya. Si el mundo se acaba en 2012, no vale la pena seguir.

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