Su propio afán
Teoría de los ‘therian’
Me parece fantástico que se investigue en el Ayuntamiento de Cádiz las andanzas del llamado ‘asesor fantasma’, imputado por la Justicia por una denuncia de CCOO, que la ha mantenido a pesar de las presiones. Habría que investigar lo que hacen y han hecho todos los asesores. Carlos Díaz, en los momentos de mayor dispendio, llegó a tener dos, ningún contratado en los grupos municipales, ningún concejal de la oposición liberado, y la ciudad no solo no lo notó, sino que se ahorró mucho dinero. Ahora se trata de ver qué hacía el tal Fernando García Acuña, que por lo que han visto la Fiscalía y el Juzgado daba órdenes a los funcionarios sobre todo en materia de contratación, pero se podía investigar qué hacía Jorge Moreno con un despacho junto a la Alcaldía sin ningún vínculo orgánico con el propio Ayuntamiento, daba órdenes y despachaba asuntos con más poder que la mayoría de los concejales. Eso de los asesores es la mayor estafa de la política, colocar a un grupo de amigos para que no hagan nada pero cobren importantes salarios a costa del erario. En el Ayuntamiento hay uno que presume de ser experto en redes sociales, cuya principal labor es insultar a la oposición en las redes. Hay otro que lleva de asesor lo menos 25 años, un príncipe de las tinieblas. Hay varios que ni siquiera viven en Cádiz, cuyos vecinos con sus impuestos son los que permiten que ellos puedan cobrar. Algún ingenuo pensó que con la llegada de Kichi todo iba a ser diferente, que iba a acabar el despilfarro, pero empezaron a venir todo tipo de asesores de fuera, y algunos ascendieron a concejales: Paco Cano, Cherra, Barcia, Albita (que dejó un pufo enorme), David G. Marcos y, por supuesto, el tal Acuña, que ahora es asesor en el Congreso de los Diputados dentro del cupo de Sumar, partido al que no se le cae la cara de vergüenza de mantener a un imputado. Esther Gil de Reboleño debe resolver, que para tener la boca grande hay que tener el culo limpio. Desconozco los méritos del tal Acuña, dicen que era un hombre de Íñigo Errejón. No sé en virtud de qué los funcionarios aceptaban órdenes del asesor imputado: digo más, desconozco el motivo por el cual todavía aceptan órdenes de quienes son ahora asesores. En Diputación los ha habido que han llegado al puesto por sus relaciones sentimentales con el alto mando, que daban órdenes y siguen dando lecciones de ética pública. Prometo mi voto en las próximas elecciones a quienes supriman los asesores y las dedicaciones exclusivas. A la política se va a trabajar por los ciudadanos, no a llevarle la maleta a los que mandan.
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