Los establos de Augías

En la Junta de Andalucía, habrá cargos que carga el diablo y con los que nadie quiere cargar

En su rueda de prensa, Abascal dijo: «Vox no aspira a cargas… huy, a cargos». Como descartamos, por razones obvias, que se le escapase la coletilla del lenguaje políticamente correcto, «andaluces y andaluzas, cargos y cargas, etcétero y etcétera», hemos de concluir que fue un lapsus linguae. Y Abascal sólo es la punta del iceberg. Quitando el relumbrón de la presidencia de la Junta, Moreno o Marín, Morón o Marino, hay cargos que carga el diablo y con los que no se quiere cargar. Las consejerías de Educación, de Sanidad, de Hacienda no las aconseja nadie a nadie.

Desmontar el tinglado que durante cuarenta años construyó en Andalucía el PSOE será una tarea titánica. Complicada por las circunstancias: irreconciliables rivalidades electorales entre los partidos que promueven el cambio; miedo al miedo a la derecha; la necesidad de mantener la paz social y, a la vez, la urgencia de satisfacer las demandas de tres electorados de regenerar la vida política; y sabiendo que la Junta ha sido la principal agencia de empleo pero teniendo que bajar, ¡ojo!, el paro. Un trabajo de Hércules.

El héroe -providencialmente- está en el emblema de la comunidad autónoma. Ahora bien, allí posa con dos fotogénicos leones domados. El trabajo de Hércules que tiene pendiente un nuevo gobierno de Andalucía es el quinto: el de los Establos de Augías.

Por un enchufe con los dioses, la ganadería de Augías no sufría enfermedades y doce toros la defendían de leones y lobos. Gracias a una cosa y a la otra, Augías juntó muchísimas cabezas de ganado. Parece una alegoría del PSOE-A, que no había vivido una derrota electoral en 40 años ni tampoco había sufrido los embates de una oposición fiera.

Para rematar la analogía, los establos no habían sido limpiados jamás, como aquí, que, junto a los casos de corrupción rampante, ha habido, sobre todo, naturales inercias, excrecencias, acarreos, acumulaciones y sedimentos. Para humillar a Hércules, le encargaron la tarea de limpiar los establos en un solo día; y el nuevo gobierno tendrá tareas de más relumbrón, pero su principal trabajo en esta legislatura será la escoba. Hércules desvió dos ríos para que pasaran por los establos y arrastrasen toda la mierda, sagaz héroe, aunque no ecologista. El nuevo gobierno tendrá el río de la caudalosa opinión pública y el del cristalino Estado de Derecho, pero también la tentación de tenderse a la orilla, y no meneallo.

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