Calle Real

Enrique / Montiel

La edad ligera

30 de agosto 2015 - 01:00

Se trata de uno de los poemas-cumbre de la literatura en lengua española. Siempre que veo los derrumbes de la vida pienso en uno de sus versos esenciales: Todo lo muda la edad ligera. Garcilaso de la Vega, el gran poeta y soldado nacido en Toledo, escribió este soneto de amor absolutamente espléndido. En él se recogen momentos emocionantes, como cuando -en la gran tradición de la Literatura- recomienda a los jóvenes que vivan, el carpe diem de Horacio: coged de vuestras alegres primaveras / el dulce fruto, antes que el tiempo airado / cubra de nieve la hermosa cumbre… Ya hace mucho que yo tengo de nieve la cumbre llena, he visto mucho y vivido más. Me faltaba esta bajada de telón del nacionalismo andaluz, la autodisolución antes de que llegue quien firme el parte de defunción. Pero recuerdo los días de vino y rosas, los días híspidos en que blandían banderas con una mano abierta, el garabato amenazante. Y en los que afirmaban por su cuenta y riesgo que Andalucía era una Nación. Con dos cojones. Y por eso si subían sus resultados electorales subían "a nivel nacional" (sic). Aquellos días cuyo colofón -se cuenta- representó una edil isleña al ordenar que quitaran "ese trapo" de ahí, en referencia a la bandera roja y amarilla de todos los españoles.

Marchitará la rosa el viento helado. / Todo lo mudará la edad ligera / por no hacer mudanza en la costumbre. Digo que Pedro Pacheco está en la cárcel, condenado en firme por delitos graves. Alejandro Rojas Marcos sigue en sus negocios. Antonio Moreno va de su corazón a sus asuntos, que ni es ya militante andalucista habiéndolo sido todo. Digo alcalde y diputado, digo jefe orgánico del Partido Andalucista que fue Partido Socialista Andaluz. Y aquellos fieros guardianes de las esencias están refugiados en sus negocios particulares o viéndolas venir, convertidos en esa maravilla de cosa llamada ciudadanos particulares. Yo tenía razón contra mí mismo. Los andalucista no eran los andaluces exclusivos sino excluyentes, los andaluces éramos todos. Somos todos. Los andalucistas también y no repito lo que escribió Juan de Mairena que recordaba el otro día mi admirado Enrique García Máiquez, para qué.

Todo lo muda la edad ligera… por no hacer mudanza en la costumbre. Deberían recordarlo muchos que o no lo han sabido nunca o han pensado que era una pamplina de un poeta enamorado que definía de rosas y azucenas "la color" del gesto de la amada que encendía de "mirar ardiente, honesto, el corazón". Un dominio electoral decisivo de este partido cainita en la Isla -¿cómo todos?- va a ser puesto en liquidación, en concurso de acreedores, en el quise y no pude de una época que ha sido decisiva para San Fernando, la época en la que se destruyó Fábrica San Carlos y José Luis Ballester, pacientemente, con gran inteligencia pro domo sua, dobló las rodillas de quienes se la quisieron jugar porque "su problema es que no se sabe la Ley del Suelo" (Manolo Cruz).

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